Resultados del concurso de dibujo infantil "cuentos en familia" por parte de la Revista, educación Preescolar; realizado en la Cd. de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.¡Muchísimas felicidades a los y las participantes!¡A los ganadores, esperen una llamada ...
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Educación Preescolar, la revista - 5 new articles



Resultados del Primer Concurso de Dibujo Infantil "Cuentos en familia"

Resultados del concurso de dibujo infantil "cuentos en familia" por parte de la Revista, educación Preescolar; realizado en la Cd. de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
¡Muchísimas felicidades a los y las participantes!
¡A los ganadores, esperen una llamada para la entrega de sus premios!
¡A los demás participantes en el transcurso del día se les enviará el reconocimiento virtual!

¡Muchas felicitaciones!
Nos vemos pronto en el próximo concurso.






       
 

Sídrome de Abt-Letterer-Siwe



La histiocitosis de células de Langerhans (también conocida como enfermedad de Abt-Letterer-SiweHistiocitosis X y enfermedad de Hand-Schüller-Christian) es una enfermedad rara que involucra la proliferación anormal de células de Langerhans, células anormales que provienen de la médula ósea y capaces de migrar desde la piel hasta los linfonodos. Clínicamente las manifestaciones pueden variar desde lesiones óseas aisladas hasta una enfermedad multisistémica. HCL es parte de un grupo de enfermedades sindromáticas llamadas histiocitosis, las cuales se caracterizan por la proliferación anormal de histiocitos (un antiguo término que hace alusión a las células dendríticas activadas y a los macrófagos).

Estas enfermedades se relacionan con otras formas de proliferación anormal de células blancas, tales como la leucemia y los linfomas. La enfermedad ha tenido muchos nombres incluyendo Hand-Schuller-Christian, Abt-Letterer-Siwe e Histiocitosis X, hasta que finalmente fue renombrada en 1985 por la sociedad de histiocitosis.

Es un padecimiento de la niñez, no familiar y que no está restringido a alguna población. Clínicamente provoca diabetes insípida. Otras manifestaciones de esta enfermedad pueden ser exoftalmos, eccema o dermatitis eccematosa, otitis media e infecciones del sistema respiratorio alto. Los ganglios linfáticos, el hígado y el bazo pueden estar aumentados de tamaño.


HCL usualmente afecta a los niños entre 1 y 15 años, con un pico de incidencia entre 5 y 10 años. Entre los niños bajo 10 años, la incidencia anual es de 1 de cada 200.000 niños en Estados Unidos​ y en adultos es bastante más rara, un caso cada 560.000.​ Es mucho más rara en adultos.


En un estudio epidemiológico de casos y controles, realizado en Los Angeles, Cal. Venkatramani et al, encontraron que la población predominante con HCL era de origen hispano y no caucásica (53% vs 18%), por lo que hay que considerar que estudios donde inferian una mayor incidencia en raza caucásica estaba relacionada por el tipo de población estudiada. En este estudio tampoco hubo predominancia del sexo masculino, 43% fueron masculinos y 57% femeninos (Venkatramani R, 2012). Las manifestaciones pulmonares de la Histiocitosis X se caracterizan por darse en jóvenes, fumadores y sobre todo, distribuidas las lesiones en los lóbulos superiores de ambos pulmones.


La HCL es usualmente esporádica sin relación hereditaria pero se ha encontrado cierto patrón familiar en un número limitado de casos. La enfermedad de Hashimoto-Pritzker es una variante congénita de la enfermedad de la HCL crónica diseminada.

Clasificación:

Existen muchas antiguas clasificaciones, actualmente se reconocen tres formas de HCL

Clasificación anteriorClasificación actual
1. Granuloma EosinófiloHCL Crónica Focal
2. Hand-Schuller-ChristianHCL Crónica diseminada
3. Letterer-SiweHCL Aguda Diseminada


Clínica:

La HCL provoca una respuesta inflamatoria inespecífica, la cual incluye fiebre, letargia y pérdida de peso. Los órganos afectados darán síntomas y signos más específicos.

  • Hueso. El síntoma más frecuentemente visto ya sea en la variante unifocal o multifocal de la enfermedad, es el edema y dolor óseo. El cráneo es el hueso que con mayor frecuencia se ve afectado, seguido por los huesos largos de las extremidades superiores y los huesos planos. La infiltración en las manos y pies resulta poco común. Las lesiones son de tipo osteolítica lo cual puede producir fracturas en hueso patológico
  • Piel: Generalmente se manifiesta como rash el cual varía desde lesiones eritematosas hasta pápulas pronunciadas en las áreas de los pliegues. Hasta el 80% de los pacientes con HCl tienen lesiones extensivas y eruptivas en el cuero cabelludo.
  • Médula ósea: La pancitopenia con sobre-infecciones generalmente implican un peor pronóstico. La anemia puede ser debida a un número de factores que no necesariamente implican infiltración a nivel de la médula ósea.
  • Linfonodos: La hepatomegalia (20% de los pacientes), esplenomegalia (30% de los pacientes) y linfoadenopatías (50% de los pacientes) son característicos del cuadro clínico.
  • Glándulas endocrinas: El eje Hipotálamo-Hipófisis comúnmente está involucrado. La diabetes insípida es la más afectada. El déficit hormonal a nivel de la neurohipófisis es permanente.
  • Pulmón: en algunos pacientes que son asintomáticos, el diagnóstico se realiza accidentalmente al encontrar nódulos pulmonares en la radiografía de tórax. En otros casos se observa, tos crónica y disnea.
  • Menos frecuentemente se puede ver afectado el sistema nervioso y el aparato gastrointestinal.

Diagnóstico (DX)

El diagnóstico se realiza por confirmación histológica a través de una biopsia tisular. La tinción de hematoxilina-eosina de la biopsia mostrará algunas características de las células de Langerhans como por ejemplo, granulos plasmáticos rosados y margen celular distintivo . La presencia de granulos de Birbeck en la microscopía electrónica y las características inmunohitoquímicas como por ejemplo la positividad para CD1, resultan pruebas más específicas. Algunos exámenes de laboratorio de rutina como el hemograma, perfil hepático, y otras pruebas sirven para orientar el diagnóstico (principalmente para descartar otras posibles causas). Los exámenes imagenológicos mostrarán lesiones osteolíticas y daño pulmonar. Esto último se puede evidenciar en la radiografía de tórax al mostrar lesiones micronodulares e infiltrados pulmonares en las zonas bajas y medias. La resonancia nuclear magnética o la tomorgafía axial computarizada pude mostrar infiltración a nivel de la silla turca. La medición del eje endocrino y la biopsia de la médula ósea también pueden resultar útiles para el diagnóstico.

Tratamiento (TX)

El tratamiento está indicado para la variante difusa de la enfermedad. Las lesiones óseas solitarias pueden ser manejadas a través de la escisión de la lesión o radioterapia local. Sin embargo la enfermedad sistémica, generalmente requiere quimioterapia. El uso de corticoides sistémicos solos o en coterapia con quimioterapia, es la forma de manejo más habitual. Cremas con corticoides locales pueden ser aplicados para las lesiones en la piel. La deficiencia endocrina generalmente requiere suplementos de por vida, por ejemplo, desmopresina en el caso de diabetes insípida la cual puede ser incluso aplicada vía nasal. Los agentes quimioterapéuticos como por ejemplo los alquilantes, antimetabolitos y los alcaloides de la Vinca ya sea en monoterapia o en terapia combinada pueden llevar a la remisión de la enfermedad difusa.


Pronóstico

El pronóstico en la enfermedad focal es muy bueno. En el caso de la enfermedad sistémica, un 60% tienen un curso crónico, mientras un 31% remite y un 10% muere.

Más información:


       
 

SÍNDROME DE HALLOPEAU


La acrodermatitis continua de Hallopeau, conocida también como dermatitis repens, es una erupción pustulosa estéril, crónica y localizada, de rara presentación. Aunque en general se la considera una variante de la psoriasis pustulosa, algunos individuos la clasifican como una entidad separada. Se presenta con mayor frecuencia en la edad media de la vida, en mujeres y suele comenzar luego de un traumatismo o infección localizados en un solo dedo.

La acrodermatitis continua, caracterizada por pústulas múltiples con escamas, sobre una base eritematosa, suele quedar localizada distalmente, en uno o dos dedos. Las pústulas pueden coalescer hasta formas lagos de pus y, con el tiempo, se puede diseminar hacia las zonas proximales para comprometer el dorso de las manos, el antebrazo y los pies. La formación de pústulas en el lecho y matriz de la uña suele asociarse con onicodistrofia y aún con anoniquia del dedo afectado. En su evolución, algunos pacientes pueden presentar osteólisis de la falange distal subyacente a la erupción.

El aspecto histológico de la acrodermatitis continua se caracteriza por psoriasis pustulosa con pústulas neutrofílicas subcorneanas. Este trastorno puede confundirse con facilidad con la paroniquia bacteriana o fúngica, debido a la supuración crónica. Otras entidades con las cuales debe hacerse el diagnóstico diferencial son la dermatitis alérgica por contacto y el eccema dishidrótico.

La acrodermatitis continua puede ser resistente al tratamiento. Puede ser tratada en forma tópica con glucocorticoides, calcipotrieno o 5-fluoruracilo o con tratamientos sistémicos como los retinoides, la ciclosporina, el metotrexato y la fotoquimioterapia PUVA.

Dicho síndrome lleva el nombre del médico francés François Henri Hallopeau, quién nació en París el 17 de enero de 1842. Entre sus contribuciones más destacadas podemos mencionar la descripción del liquen escleroso y atrófico y la de la acrodermatitis continua (Des acrodermatitis continues). También hizo importantes aportaciones al conocimiento de la lepra, la tuberculosis cutánea, la tricotilomanía y el linfoma cutáneo postímico que debuta con eritodermia (síndrome de Hallopeau-Besnier).

       
 

Síndrome de Angelman


Descripción general

El síndrome de Angelman es un trastorno genético. Causa retraso en el desarrollo, problemas de habla y equilibrio, discapacidad intelectual y, a veces, convulsiones.

Las personas con síndrome de Angelman suelen sonreír y reír frecuentemente, y tienen personalidades felices y excitables.

Los retrasos en el desarrollo, que empiezan entre los 6 y 12 meses, suelen ser los primeros signos del síndrome de Angelman. Las convulsiones pueden comenzar entre los 2 y 3 años.

Las personas con el síndrome de Angelman suelen tener una expectativa de vida casi normal, pero el trastorno no se puede curar. El tratamiento se centra en el manejo de los problemas médicos, de sueño y de desarrollo.

Síntomas

Los signos y síntomas del síndrome de Angelman incluyen los siguientes:

  • Retrasos en el desarrollo, incluso no gatear ni balbucear a los 6 a 12 meses
  • Discapacidad intelectual
  • Ausencia de habla o habla mínima
  • Dificultad para caminar, moverse o equilibrarse bien
  • Sonrisa y risa frecuentes
  • Personalidad alegre y con entusiasmo
  • Problemas para dormir y para permanecer dormido

Las personas que tienen el síndrome de Angelman también pueden mostrar las siguientes características:

  • Convulsiones, que generalmente comienzan entre los 2 y 3 años de edad
  • Movimientos rígidos o espasmódicos
  • Cabeza pequeña, con la parte plana en la parte de atrás de la cabeza
  • Interposición lingual
  • Pelo, piel y ojos de color claro
  • Comportamiento inusual, como aleteo de manos y brazos levantados al caminar
  • Problemas de sueño

Cuándo debes consultar a un médico

La mayoría de los bebés con síndrome de Angelman no muestran signos o síntomas al nacer. Por lo general, los primeros signos del síndrome de Angelman son retrasos madurativos, como la ausencia de gateo o balbuceo entre los 6 y los 12 meses de edad.

Pide una consulta con el médico de tu hijo si sospechas que tiene retrasos madurativos o tiene otros signos o síntomas del síndrome de Angelman.


Causas

El síndrome de Angelman es un trastorno genético. Suele ser causado por problemas en un gen ubicado en el cromosoma 15, que se conoce con el nombre de gen productor de proteína ubiquitina ligasa E3A (UBE3A).

Un gen faltante o defectuoso

Recibes tus pares de genes de tus padres, una copia de tu madre (copia materna) y la otra de tu padre (copia paterna).

En general, las células utilizan la información de ambas copias, pero en un número reducido de genes, solo una copia está activa.

Normalmente, solo la copia materna del gen UBE3A está activa en el cerebro. La mayoría de los casos de síndrome de Angelman se produce a causa de que la copia materna está ausente o dañada.

En unos pocos casos, el síndrome de Angelman se presenta cuando se heredan dos copias del gen paterno, en lugar de una de cada progenitor.

Factores de riesgo

El síndrome de Angelman es poco frecuente. En general, los investigadores no saben qué causa los cambios genéticos que ocasionan el síndrome de Angelman. La mayoría de las personas con síndrome de Angelman no tiene antecedentes familiares de la enfermedad.

A veces, puede heredarse de uno de los padres. Los antecedentes familiares de la enfermedad pueden aumentar el riesgo del bebé de tener síndrome de Angelman.

Complicaciones

Estas son algunas de las complicaciones asociadas con el síndrome de Angelman:

  • Dificultades para alimentarse. La dificultad para coordinar la succión y la deglución puede causar problemas de alimentación en bebés. El pediatra de tu hijo puede recomendar una leche maternizada con alto contenido de calorías para ayudar a tu bebé a aumentar de peso.
  • Hiperactividad. Los niños con síndrome de Angelman suelen pasar rápidamente de una actividad a otra, tener períodos de atención cortos y llevarse las manos o un juguete a la boca. La hiperactividad a menudo disminuye con la edad y, por lo general, los medicamentos no son necesarios.
  • Trastornos del sueño. Las personas con síndrome de Angelman a menudo tienen patrones de sueño y vigilia anormales, y pueden necesitar dormir menos que la mayoría de las personas. Las dificultades para dormir mejoran con la edad. Los medicamentos y la terapia conductual pueden ayudar a controlar los trastornos del sueño.
  • Curvatura de la columna vertebral (escoliosis). Algunas personas con síndrome de Angelman manifiestan una curvatura anormal de la columna vertebral de lado a lado con el tiempo.
  • Obesidad. Los niños mayores con síndrome de Angelman suelen tener gran apetito, lo que puede provocar obesidad.

Prevención

En raras ocasiones, el síndrome de Angelman se puede pasar de un padre afectado a un hijo a través de genes defectuosos. Si te preocupan los antecedentes familiares del síndrome de Angelman, o si ya tienes un hijo con este trastorno, considera hablar con un médico o con un consejero genético para que te ayude a planificar futuros embarazos.

Diagnóstico

Es posible que el médico de tu hijo sospeche que tiene síndrome de Angelman si tu hijo presenta retrasos en el desarrollo y otros signos y síntomas del trastorno, como problemas con el movimiento y el equilibrio, tamaño de cabeza pequeño, parte posterior de la cabeza plana y risas frecuentes.

Pruebas

Un diagnóstico definitivo casi siempre puede hacerse a través de un análisis de sangre. Esta prueba genética puede identificar anomalías en los cromosomas de tu hijo que indican el síndrome de Angelman.

Una combinación de pruebas genéticas puede revelar las anomalías cromosómicas relacionadas con el síndrome de Angelman. Estas pruebas pueden revisar lo siguiente:

  • Patrón de ADN de los padres. Esta prueba, conocida como prueba de metilación del ADN, busca tres de las cuatro anomalías genéticas conocidas que causan el síndrome de Angelman.
  • Cromosomas faltantes. Un microarreglo cromosómico puede mostrar si faltan porciones de cromosomas.
  • Mutación genética. Rara vez, el síndrome de Angelman puede ocurrir cuando la copia materna del gen UBE3A está activa, pero ha mutado. Si los resultados de una prueba de metilación del ADN son normales, el médico de tu hijo puede pedir una prueba de secuenciación génica de UBE3A para buscar una mutación materna.

Tratamiento

No hay cura para el síndrome de Angelman. La investigación se centra en dirigir el tratamiento a genes específicos. Actualmente, el tratamiento se centra en controlar los problemas médicos y de desarrollo.

Un equipo multidisciplinario de profesionales de atención médica probablemente trabajará contigo para controlar la afección de tu hijo. Según los signos y síntomas de tu hijo, el tratamiento del síndrome de Angelman puede comprender lo siguiente:

  • Medicamentos anticonvulsivos para controlar las convulsiones
  • Fisioterapia para ayudar con los problemas para caminar y moverse
  • Terapia de comunicación, que puede comprender lenguaje de señas y comunicación mediante imágenes
  • Terapia conductual para ayudar a superar la hiperactividad y los períodos de atención cortos, y para colaborar con el desarrollo

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Enterarte de que tu hijo tiene síndrome de Angelman puede resultar abrumador. Es posible que no sepas qué esperar. Quizás te preocupe tu capacidad para atender los temas médicos y las discapacidades del desarrollo de tu hijo. Existen recursos que pueden ayudar.

Trabaja con un equipo

Encuentra un equipo de médicos y terapeutas en quienes confíes para que te ayuden con las decisiones importantes sobre la atención médica y el tratamiento de tu hijo. Estos profesionales también pueden ayudarte a encontrar recursos locales.

Considera unirte a un grupo de apoyo

Conectarte con otras familias que estén afrontando desafíos similares puede hacerte sentir más acompañado. Pídele información al médico de tu hijo sobre grupos de apoyo y otras organizaciones locales que puedan ayudar.

Preparación para la consulta

Llama al médico si tu bebé o niño no alcanza los hitos del desarrollo o si tiene otros signos o síntomas frecuentes del síndrome de Angelman. Es posible que tu médico te derive a un médico que se especialice en enfermedades que afectan al cerebro y al sistema nervioso (neurólogo).

La siguiente información te ayudará a prepararte para la consulta.

Qué puedes hacer

  • Escribe los signos o síntomas que has notado en tu hijo, y durante cuánto tiempo han estado ocurriendo.
  • Lleva los libros y otro historial médico del desarrollo de tu hijo a la cita. Las fotografías y los videos pueden resultar útiles.
  • Haz una lista con la información médica más importante de tu hijo, incluidas otras afecciones que le estén tratando, así como los nombres de los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que toma.
  • Pídele a algún miembro de la familia o a un amigo que te acompañe a la cita de tu hijo. Si el médico de tu hijo menciona la posibilidad de que tenga un trastorno del desarrollo, es posible que, a continuación, tengas mucha dificultad para concentrarte en todo lo que el médico diga. Lleva contigo a alguien que pueda darte apoyo emocional y que pueda ayudarte a recordar la información.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico.

Las preguntas para hacerle al médico incluyen las siguientes:

  • ¿Qué puede estar provocando los signos y síntomas de mi hijo?
  • ¿Existen otras causas posibles de esos síntomas?
  • ¿Qué pruebas se debe realizar mi hijo?
  • ¿Mi hijo debería ver a un especialista?

Las preguntas para hacerle al especialista incluyen las siguientes:

  • ¿Mi hijo padece síndrome de Angelman?
  • ¿Cuáles son las posibles complicaciones de esta afección?
  • ¿Cuáles son las terapias que hay disponibles?
  • ¿Qué tratamiento me recomienda?
  • ¿Cuál es el pronóstico a largo plazo para mi hijo?
  • ¿Mi hijo y yo deberíamos examinarnos para ver si tenemos mutaciones genéticas asociadas a esta afección?
  • ¿Qué otros especialistas debería ver mi hijo?
  • ¿Cómo puedo encontrar a otras familias que afronten el síndrome de Angelman?

No dudes en realizar también otras preguntas.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico que vea a tu hijo por un posible síndrome de Angelman te haga una serie de preguntas, entre ellas las siguientes:

  • ¿Cuáles son los signos y síntomas de tu hijo, y cuándo los observaste por primera vez?
  • ¿Tiene problemas para alimentarse?
  • ¿Tu hijo alcanza los hitos del desarrollo físicos esperados correspondientes a su edad?
  • ¿Notaste problemas de equilibrio, coordinación o movimiento?
  • ¿Tu hijo se ríe, sonríe o expresa emoción más frecuentemente que sus pares?
  • ¿Expresa emoción mediante comportamientos físicos poco usuales, como el aleteo de manos?
  • ¿Se comunica de forma verbal?
  • ¿Cuán bien duerme?
  • ¿Tuvo convulsiones? Si es así, ¿con qué frecuencia?
  • ¿A algún pariente cercano de tu hijo —como sus padres o sus hermanos— le diagnosticaron síndrome de Angelman?

       
 
 
 
   
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