La voluntad desenfrenada de diluir la indisolubilidad del matrimonio es algo grotesco. Por: Lorenzo Berthochi | Fuente: Infocatolica.com El cardenal alemán Paul Josef Cordes, presidente emérito del Consejo Pontificio Cor Unum, es uno de los once ...

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"La columna del hermano José" - 5 new articles

  1. LO QUE DIOS HA UNIDO, QUE NO LO SEPARE EL HOMBRE
  2. ¿CÓMO PUEDEN LOS SANTOS ESCUCHARNOS SI DICE LA BIBLIA QUE DUERMEN?
  3. ¿QUÉ ES LA MANO DE FÁTIMA?
  4. ¿SABÍAS QUE EXISTE UN ‘COMANDO DE ELITE’ DE SANTOS QUE ACTÚAN EN CASOS DIFÍCILES?
  5. ¿CUÁLES SON LOS DONES SOBRENATURALES QUE APARECEN ENTRE LOS CRISTIANOS?
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LO QUE DIOS HA UNIDO, QUE NO LO SEPARE EL HOMBRE


La voluntad desenfrenada de diluir la indisolubilidad del matrimonio es algo grotesco.

Por: Lorenzo Berthochi | Fuente: Infocatolica.com
El cardenal alemán Paul Josef Cordes, presidente emérito del Consejo Pontificio Cor Unum, es uno de los once cardenales que han colaborado en el libro «Matrimonio e famiglia», que fue lanzado al mercado -a finales de septiembre de 2015- por la editorial «Cantagalli». La contribución del purpurado alemán tiene un título que recuerda a un discurso de Bendicto XVI de 2009 en la plenaria de la Congregación por el Clero, cuando exhortaba a los pastores «a la comunión con la ininterrumpida Tradición eclesial, sin censuras ni tentación de discontinuidad».

En su intervención el cardenal Cordes se ocupa en particular del tema que tanto ha movido el debate sinodal y que hace referencia al posible acceso de los divorciados vueltos a casar a la eucaristía. Un tema que, parafraseando el título, corre realmente el riesgo de generar «censura y discontinuidad» en el sínodo que está por comenzar.

De este tema se habló también el pasado 30 de septiembre en Roma, en la conferencia internacional «permanecer en la unidad de Cristo» co-organizada por «La Nuova Bussola Quotidiana».

Eminencia, a propósito de los divorciados vueltos a casar, la Iglesia alemana desde hace tiempo se esfuerza por resolver el problema. En el sínodo de las diócesis de la República Federal Alemana de 1972-1975 se buscaba la «escapatoria de la misericordia». ¿Qué puede enseñar la historia a la iglesia alemana hoy?

Como en aquel periodo yo era el referente de la sección pastoral en la secretaría de la Conferencia Episcopal Alemana, tengo bien presente lo que ha sucedido. La Plenaria del Sínodo durante las consultas sobre el tema «matrimonio y familia» había formulado un voto: preguntar a la Santa Sede la posibilidad del acceso de los divorciados vueltos a casar a los sacramentos.

Una comisión de obispos y profesores universitarios progresistas debían formular ese voto. Yo era secretario de la comisión. Hemos discutido varias veces el tema, pero no éramos capaces de producir un texto que fuese presentable: si las formulaciones del Nuevo Testamento y de los Concilios debían permanecer vinculantes para nosotros, no se habría encontrado ninguna «escapatoria de la misericordia».

Además, teníamos escrúpulos: ¿qué consecuencias habría provocado en los matrimonios en crisis una nueva disciplina pastoral, que habría permitido a los divorciados vueltos a casar el acceso a la Comunión? ¿No habría acabado por debilitar la voluntad de mantenerse fieles en los momentos de tensión conyugal?

LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS NO SON FUENTES DE FE

El obispo de Osnabruk, monseñor Franz-Josef Bode, en la plenaria de la Conferencia Episcopal Alemana en febrero de 2015 habló de la necesidad de «un cambio de paradigma». En la pastoral familiar, según Bode, se debería prestar atención a los así llamados «signos de los tiempos» ¿La vida y la historia como fuente de la fe?

La tentativa de armonizar la experiencia de vida del hombre con la fe, es motivada sin duda de una gran intuición pastoral. De todos modos el cuidado pastoral se pervierte en una ilusión ruinosa, si de «los signos de los tiempos» vienen deducidos contenidos de fe.

Durante la elaboración de la constitución La Iglesia y el mundo contemporáneo del Vaticano II (Gs) este aspecto ocupó a los padres conciliares, y el teólogo conciliar Joseph Ratzinger informa en modo detallado la negativa de una tal teoría teológica.

La discusión giraba alrededor de la importancia en términos de fe del fenómeno social y eclesial y se paraba sobre la expresión bíblica «signos de los tiempos»: ¿vemos u oímos en estos signos la indicación o la voz de Dios? ¿Podemos interpretarlos como verdad teológica?

Posteriormente en las discusiones vino rechazado categóricamente trazar estos «signos de los tiempos» en la vida de los hombres como «fuente de la fe» - como había estado inicialmente formulado en Gs nr 11. Más bien era necesario discernir tales signos.

De este modo los padres conciliares explicaban que los nuevos eventos y necesidades de los cristianos que se presentaban servían a los pastores de la Iglesia como impulso, y debían ser leídos a la luz de la fe, probados y era necesario responderlos a partir de la verdad de la Revelación.

Los padres han excluido a propósito el cortocircuito penoso, según el cual un fenómeno que desafía a la Iglesia se convertiría ya por sí mismo en una fuente de la fe (locus theologicus); esto ha sido explicado por ellos de un modo profundo. A este propósito se puede recordar que Joseph Ratzinger describe de modo detallado, cómo los padres conciliares han afrontado esta cuestión en el comentario al nr 11 de la constitución Gs, en el Lexikon für Theologie und Kirche (XIII, Freiburg 1968). Por otra parte la misma constitución del concilio sobre la «Divina Revelación» no deja ninguna duda sobre el hecho que la Iglesia católica debe su fe sólo a la Sagrada Escritura y a la enseñanza de la Iglesia (Cfr. H. de Lubac, Die göttliche Offenbarung, Einsiedeln 2001, 140 ss.).

La Palabra de Dios, interpretada por la enseñanza de la Iglesia católica, es por tanto la piedra, que da a la Iglesia el fundamento seguro (cfr. Lc 6,47 ss.). La así llamada ortopraxis o la «mística del pueblo» están siempre embebidas del «espíritu del mundo» (cfr. Rm 12,2) y oscurecen la verdad de la fe.»

Leyendo su contribución en el libro de los once cardenales impacta el título de un párrafo: «grosería». Perdóneme la pregunta ¿pero a quién y a qué se refiere?

El sentido exacto de la palabra italiana «grosería» [en italiano «scurrilità»] no me es familiar. En alemán llamamos «skurill» a lo que es extraño y grotesco.

La voluntad desenfrenada de diluir la indisolubilidad del matrimonio seduce también a profesores universitarios a proferir abstrusidades (conceptos absurdos) teológicas. Querría demostralo con dos citas. Las he encontrado en un volumen publicado por Herler- Verlag (G. Augutin/I. Proft (Hg.), Ehe und Familie. Wege zum Gelingen aus katholischer Perspektive, Freiburg 2014).

En una contribución el ordinario de una facultad católica está a favor de un segundo matrimonio después del divorcio, con motivo de la «sacramentalidad generativa, que quita el límite al sacramento del matrimonio. El primer matrimonio sacramental continúa existiendo, pero la ruptura activa no demuele el carácter indestructible de la promesa de fidelidad de Dios, pero mete en acción nuevamente su promesa...»(391).

¡Con esta especulación el «segundo matrimonio» viene interpretado como una específica fuente de gracia! Otro enseñante universitario utiliza un pasaje del Apóstol de los gentiles a los Corintios, para admitir la posibilidad de la recepción indigna del Cuerpo de Cristo.


Mientras Pablo empuja a examinarse a sí mismos amenazando de lo contrario con el castigo - «Porque quien come y bebe sin reconocer el Cuerpo del Señor come y bebe su propia condena. Es por esto que entre vosotros hay muchos enfermos y un buen número están muertos» (1 Cor. 11,29 ss). El profesor da la vuelta al sentido del apóstol, haciéndole decir que aconseja la Comunión indigna, porque esta «no lleva a la condena, sino a la salvación» (418). ¡Realmente una interpretación sorprendente!»
    

¿CÓMO PUEDEN LOS SANTOS ESCUCHARNOS SI DICE LA BIBLIA QUE DUERMEN?


Cuando los protestantes niegan la intercesión de los santos, su razón fundamental es que los santos del cielo están durmiendo en espera del Juicio Final.

Por: Christian | Fuente: www.apologia21.com
Cuando los protestantes niegan la intercesión de los santos, su razón fundamental es que los santos del cielo no pueden interceder ni hacer nada porque están durmiendo en espera del Juicio Final, que llegará al final de los tiempos. Un lector nuestro, llamado Stuard, nos acaba de escribir un mensaje en ese mismo sentido, intentando demostrar con citas bíblicas que los muertos duermen. Esta es su carta, escrita en respuesta a nuestro artículo ¿Pueden los santos interceder por nosotros? Copiaremos aquí su carta y después de ella pondremos nuestra respuesta, y de paso agradecemos la participación de Stuard en nuestros enriquecedores debates y pedimos disculpas por abreviar algunas citas, dejando sólo la referencia, pero quien quiera puede leerlas clicando en ella.

CARTA DE STUARD
Bastante persuasivo, como las palabras que escuchó Eva, pero todo el argumento se derrumba por una verdad claramente bíblica; todos quienes han fallecido han dejado de existir, están en un estado “dormido”, no pueden tener contacto con ningún ser humano y por ende no pueden interceder por ningún ser humano.
Job 3:11-13 / Job 7:9-10,21 / Job 10:18-22
Job 14:10-15,20-21: Pero el hombre muere, y queda postrado. Y al morir, ¿a dónde va? Como el agua de un lago se evapora, y el río se agota y se seca; así el hombre yace y no se vuelve a levantar, hasta que no pase el cielo, no despertará de su sueño. ¡Ojalá me escondas en el sepulcro, me encubras hasta que pase tu ira, y me fijes un plazo, para acordarte luego de mí! Cuando el hombre muere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi milicia esperaré, hasta que venga mi liberación. Entonces llamarás, y yo te responderé. Pues tú amas la obra de tus manos. Siempre serás más fuerte que él, y él se va. Desfiguras su rostro, y lo despides. Si sus hijos son honrados, él no lo sabrá, O serán humillados, y no entenderá de ello.
Salmo 6:5: Porque en la muerte no hay memoria de ti. ¿Quién te loará en el sepulcro?
Salmo 13:3 / Salmo 30:9 / Salmo 76:5 / Salmo 78:39
Salmo 88:10-12: ¿Mostrarás tus maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? ¿Se hablará de tu amor en la tumba? O, ¿de tu fidelidad en el lugar de la destrucción? ¿Serán conocidas en las tinieblas tus maravillas tu justicia en la tierra del olvido?
Salmo 115:17: Los muertos no alabarán al Señor, ni cuantos descienden al silencio.
Salmo 146:4: Sale su aliento, vuelven a la tierra. En ese mismo día perecen sus pensamientos.
Isaías 26:14: Están muertos, no vivirán; son sombras que no se levantarán; porque los castigaste y destruiste, y borraste todo recuerdo de ellos.
Isaías 38:18: Porque el sepulcro no te exaltará, ni te alabará la muerte. Ni los que descienden al hoyo esperarán en tu fidelidad.
Jeremías 51:39,57: Cuando tengan calor les serviré su bebida, y los embriagaré, para que se alegren, y duerman el sueño eterno, y no despierten jamás —dice el Señor— Embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus capitanes, a sus nobles y a sus fuertes. Y dormirán el sueño eterno y no despertarán” —dice el Rey, cuyo nombre es el Eterno Todopoderoso.
Hechos 2:34: Porque David no subió al cielo, pero él dice: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra.
1 Corintios 11:30: Por eso hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y algunos duermen.
1 Corintios 15:6,51: Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales la mayoría vive aún, y otros duermen. Os voy a decir un misterio. No todos dormiremos, pero todos seremos transformados.
En resumen: Los vivos saben que han de morir, pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; hasta su memoria es puesta en olvido También su amor, su odio y su envidia perecieron ya, y nunca más participan en nada de lo que se hace bajo el sol. (Eclesiastés 9:5-6)
Así pues, tantas palabras para que queden vacías ya que tanto María, Teresa y nuestros familiares que ya duermen el descanso de la muerte no paran nada de lo que sucede en nuestras vidas hoy ¡Cuánta no será la sorpresa de todos ellos cuando despierten en la resurrección de Cristo para enterarse que nunca oyeron los pedidos que se hicieron a sus nombres!
Si bien la Biblia menciona que Moisés y Elías están en el Cielo, ellos están en carne y hueso. Elías fue trasformado y llevado vivo mientras que Moisés fue resucitado, glorificado y llevado así al Cielo, ambos como modelos de lo que ocurrirá con los santos vivos y muertos al momento que Jesús regrese.

NUESTRA RESPUESTA
Estimado Stuard
Para empezar, gracias por tu comentario y por haberte tomado la molestia de explicar a fondo tu visión del tema. Reconociendo que tienes parte de razón y que tus ideas no son en absoluto absurdas ni antibíblicas, intentaremos aquí demostrar que, no obstante, están en esencia equivocadas, pues aunque tus citas son correctas, tus conclusiones no lo son, y ello se debe a que te centras en unas partes de la Biblia que apoyan tu teoría pero ignoras o malinterpretas otras muchas. Señalar también un error de expresión (a todos nos pasa), por si alguien queda confundido. Creo que lo que dices no es exactamente lo que pretendías decir, así que me atrevo a aclararlo. Dices “todos quienes han fallecido han dejado de existir, están en un estado ‘dormido’”. Es evidente que lo que no existe no puede estar en ningún estado, así que dejémoslo en que quienes han fallecido están en un estado dormido, mas no han dejado de existir. O si han dejado de existir entonces no están ya dormidos ni de ningún otro modo.
Aclaremos también, en favor de algunos lectores, dos puntos básicos:
1-Resucitar significa que el alma recupera su cuerpo (glorificado), no simplemente que el alma inmortal sigue existiendo tras la muerte.
2- La revelación es progresiva. Los antiguos hebreos iban paso a paso descubriendo la verdad según Dios, calculando muy bien los tiempos, se la iba revelando. Ellos, por ejemplo, no sabían que Dios era trino ni muchas otras cosas que fueron descubriendo poco a poco o que no supieron hasta que Jesús las mostró. Por tanto en el Antiguo Testamento podemos encontrar algunas creencias que no muestran la verdad, sino el camino hacia la verdad. La mayoría de esas citas que das, tomadas del Antiguo Testamento, reflejan la antigua creencia de que todos los muertos iban al hades y, al igual que creían muchos griegos, quedaban allí en un estado inconsciente, o simplemente desaparecían. Incluso en la época de Jesús buena parte de los judíos aún no creían en la resurrección, aunque ya sí estaba generalizada la creencia de que el alma (sin cuerpo) iba al cielo o al infierno. Lo que cree el cristianismo es que tras la muerte habrá un Juicio Final y entonces resucitaremos todos a salvación o condenación. Esa idea de que desde que morimos hasta que resucitamos hay que esperar un tiempo es lógica, pues el Juicio Final se hará con todo el mundo, y por tanto no podría realizarse hasta el fin de los tiempos, o sea, sería tras el fin de la humanidad. Por lo tanto, si alguien muere hoy, hasta el fin del mundo no resucitaría. Y sin embargo la Iglesia primitiva, como puedes comprobar por las citas de nuestro artículo sobre el cual comentas, creía que al morir, aunque aún esperando la resurrección del cuerpo, ya ibas al cielo o al infierno, lo que no deja de ser paradójico porque aún no ha ocurrido el Juicio, que ocurrirá en el futuro lejano (o no tan lejano). Y esa idea era la que justificaba el que los santos del cielo (que ya estaban en el cielo) pudieran interceder por nosotros. Si piensas que la Iglesia primitiva se equivocaba lo entiendo perfectamente, tiene sentido, pero te explicaré por qué no. Hace un siglo podría haberte dicho que si los protestantes rechazasteis las creencias de la Iglesia primitiva, al menos en ese punto parecía tener sentido, si nos limitamos a la lógica humana. Pero hoy, descubierta ya la teoría de la Relatividad, podemos comprender por qué las creencias de la Iglesia primitiva no eran ninguna contradicción, pues si en el plano espiritual no existe tiempo ni espacio (pues ambas cosas son atributos de la materia, sin existencia por sí mismas), entonces lo absurdo es pensar que los muertos, que pasan al plano espiritual, tienen que estar en algún lugar esperando cierto tiempo. Ni lugar ni espera. Si Pedro muere hoy, ¿a dónde está durmiendo? ¿cuánto tiempo va a esperar a la resurrección? Antiguamente era comprensible que uno se empeñase en pensar con esquemas espaciotemporales incluso pensando en el Más Allá, pero con lo que hoy sabemos, tenemos que dar la razón a la Iglesia primitiva, resuelta al fin su paradoja. Y dicha paradoja se ha resuelto ni más ni menos que dándole la razón a San Agustín, que fue el primero, al menos conocido, que formuló claramente que el tiempo y el espacio no forman parte sino del universo físico, aunque no formulase ninguna teoría científica. Si leyeras escritos católicos o simplemente de gente católica, verás que también nosotros, como San Pablo etc, hablamos a menudo de “dormir” para referirnos al “eterno descanso”, pero nunca lo usamos en el sentido literal de que realmente el muerto está dormido, simplemente es una forma dulce de referirnos a que está muerto, y así mismo parece usarse en la Biblia. Si en un epitafio católico lees “María, 9 años, se durmió el 5 de abril, descanse en paz” no pienses que quien tal escribió está de acuerdo contigo, sólo es una forma bonita de decir que se ha muerto, al igual que es frecuente la expresión “durmió el sueño de los justos”, con el significado de que se murió. Te copio aquí de nuevo una de las citas que muestra el artículo: Entonces [durante la oración eucarística] conmemoramos a aquellos que ya han dormido: primero a los patriarcas, a los profetas, apóstoles y mártires, para que a través de sus oraciones y suplicas, Dios reciba nuestras peticiones. (San Cirilo de Jerusalén. Lecturas catecumenales 23:9, año 350)
Habla de santos “que ya han dormido” y añade que les rezan “para que a través de sus oraciones… Dios reciba nuestras peticiones”.Descansar, reposar, dormir, son formas de expresar la idea de la muerte, pero dicho por un católico (o en la Biblia) no significa que el alma del difunto esté realmente durmiendo o sentada en una silla por toda la eternidad. De hecho se da el caso que la misma Biblia afirma que ese “dormir” es una forma literaria de expresar el morir, no significa que realmente la muerte sea un sueño: Dijo esto, y después de esto añadió: Nuestro amigo Lázaro se ha dormido; pero voy a despertarlo. Los discípulos entonces le dijeron: Señor, si se ha dormido, se recuperará. Pero Jesús había hablado de la muerte de Lázaro, mas ellos creyeron que hablaba literalmente del sueño. (Juan 11:11-14) Probablemente tú dirás que cuando los protestantes afirman que los muertos “duermen” no quieren decir que duerman literalmente, sino que están en un estado similar al sueño (por eso tú, con buen criterio, pusiste “dormir” entre comillas). En tal caso estáis interpretando, igual que nosotros, el sentido de “dormir” de forma alegórica, pues dormir sería “entrar en un estado temporal de inconsciencia”, como en un sueño. ¿Y quién os asegura que vuestra alegoría es la correcta? Nosotros lo interpretamos de la misma manera en que lo hacían los primeros cristianos (“dormir” es una alegoría de “morir”), los cuales recibieron las explicaciones doctrinales de los apóstoles o sus discípulos, pero vosotros ¿en qué os apoyáis para pensar que vuestra interpretación es la correcta? Porque además esa interpretación vuestra hace que muchos pasajes de la Biblia resulten o bien oscuros o bien incorrectos. Pero sigamos con tu escrito y veamos algunas de las citas que tan amablemente nos ofreces. Job, por ejemplo, ni siquiera creía en la resurrección, por eso se empeña en buscar el premio o castigo en esta vida y no en la otra, y por tanto citar a Job no tiene ningún sentido en ese punto concreto, sus creencias sobre el tema no son cristianas, él no cree en la vida después de la muerte. Y por ejemplo Isaías, al menos interpretado literalmente como tú pareces hacer, tampoco ha alcanzado aún la revelación del cristianismo cuando dice, según tu cita: Están muertos, no vivirán; son sombras que no se levantarán; porque los castigaste y destruiste, y borraste todo recuerdo de ellos (Isaías 26:14)
Según el cristianismo, si Dios castiga a gente malvada que muere, esos condenados van al infierno, o según tú, dormirán por cierto tiempo y luego irán al infierno. Mas no es eso lo que Isaías cree, él dice que han sido destruidos, sin vida, sombras que ya no resucitarán (o según tu traducción, que no se levantarán) y su recuerdo desaparecerá, que es lo único que según los antiguos hebreos podía dar cierta inmortalidad a quien había muerto. Por tanto esa cita tampoco sirve para demostrar ninguna doctrina cristiana sino sólo para documentar una antigua creencia judía. Pero peor aún para este caso es tu cita de Jeremías: Porque el sepulcro no te exaltará, ni te alabará la muerte. Ni los que descienden al hoyo esperarán en tu fidelidad. (Isaías 38:18) Además de que, como veremos más adelante, esto contradice otra cita bíblica, de nuevo vemos aquí la idea no de que los muertos duermen, sino que dejan de existir, y por tanto, buenos o malos, una vez muertos ninguno “esperará en tu fidelidad”. Incluso tú mismo has de ver que cuando alguien muere, al menos si es bueno, esperará en la fidelidad del Señor el día de la resurrección, aunque sea dormido. Igual podría ofrecerte yo, como tú has hecho, un montón de citas del Antiguo Testamento para defender la muy poco cristiana creencia de que los muertos, que van todos al reino de las sombras, llamado allí hades o sheol o infierno (en el sentido judío), tienen ese destino independientemente de que sean o no justos, y sólo en algunos casos, por deseo del Altísimo, esos muertos que allí son sólo sombras vuelven a la vida, que no al cielo:
Yahvé da muerte y vida, hace bajar al sheol y retornar (1 Samuel 2:6)
Evidentemente esa cita no puede usarse para discutir ninguna doctrina cristiana, pues Jesús nos reveló algo muy distinto, aunque cierto es que el concepto de sheol y de qué nos espera tras la muerte es muy ambiguo en el Antiguo Testamento y se podrían hacer interpretaciones para todos los gustos, lo que también se ven en las traducciones a veces muy diferentes que existen. Y si crees que los salmos muestran con claridad la misma doctrina que el cristianismo, puedes ver montones de citas que dicen lo contrario, como esta: Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro descansa; pues no has de abandonar mi alma al sheol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa (Salmo 16[15]:9-10). ¿Está diciendo el salmista que Dios no permitirá que muera? Hasta el mismo Jesús “vio la fosa”. Incluso para un judío de entonces tal afirmación es metafórica, y así la entendería, pero al parecer la interpretación que tú haces en tus citas es siempre literal (creo yo), mas si hiciéramos lo mismo con este salmo, quedaríamos perplejos y pensaríamos que tal vez todas nuestras creencias son falsas o algo por el estilo, pues en estos salmos no vemos que tras la muerte tengamos un cielo o un infierno esperando.
Esta otra cita tampoco parece de doctrina muy cristiana: “Embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus capitanes, a sus nobles y a sus fuertes. Y dormirán el sueño eterno y no despertarán” —dice el Rey, cuyo nombre es el Eterno Todopoderoso. (Jeremías 51:57) Tú la usas para intentar demostrar que los muertos duermen, pero aquí ese sueño del que hablas parece ser eterno y sin fin, “no despertarán”. Si lo interpretamos literalmente tendríamos que admitir que los muertos duermen, y también que no hay ni cielo ni infierno, al menos para algunos. Esta otra cita, sin embargo, parece más clara a tu favor: Porque David no subió al cielo, pero él dice: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra…” (Hechos 2:34) Pero sólo lo parece, porque San Pablo podría estar refiriéndose simplemente a que cuando David dijo esa frase, no estaba en el cielo, sino aún vivo. Pero bien podría ser que sí quiso San Pablo decir que al momento de escribir su carta el rey David aún no estaba en el cielo. En ese caso tendríamos que contextualizarla para entenderla. Si Jesús nos trajo la salvación, antes de Jesús nadie podía acceder al cielo, sea al momento o esperando al Juicio. San Pablo, como todo el mundo antes, pensaba que el espacio y el tiempo eran cosas que tenían existencia propia (la Biblia no es un libro de ciencias), por tanto en el Más Allá también existía el tiempo y el “antes” y “después”.  Por eso el mismo Nuevo testamento sugiere que Jesús bajó a los “infiernos” a sacar de allí las almas de los justos que estaban “esperando”. La propia Iglesia primitiva desarrolló esta creencia y fruto de ello es el Evangelio apócrifo de Nicodemo, en el capítulo XVII, donde se explica tal suceso con todo lujo de fantasiosos detalles (puede descargárselo aquí). Es de suponer que los primeros cristianos recibieran por predicación oral más detalles sobre el tema, pero lo que la Biblia nos dice al respecto, más que explicar la bajada de Jesús a los infiernos, da el asunto por ya sabido y sólo encontramos algunas referencias a dicho suceso. Hablando de Jesús dice:  “Este que bajó es el mismo que subió” (Efesios 4:9-10) Bajó a “los infiernos”, o sea, al hades, la morada de los muertos y luego subió de los infiernos al resucitar. Si queda duda, más claro es Pedro aquí:…por eso hasta a los muertos se ha anunciado la Buena Nueva, para que, condenados en carne según los hombres, vivan en espíritu según Dios (1 Pedro 4:6) Vemos que alguien ha predicado la Buena Nueva de Jesús entre los muertos (en el hades), y sabemos que quien lo hizo fue el mismo Jesús porque ya nos lo había dicho un poco antes: Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. (1 de Pedro 3:18-20) Según esta cita, los “espíritus encarcelados” son las almas de los pecadores que ofendieron a Dios en tiempos de Moisés, y que en el capítulo siguiente son nombradas como “los muertos”, así que se trataría del hades o del infierno. Y Jesús tras ser “muerto en la carne”, antes de resucitar, aún sólo espíritu, “fue y predicó a los espíritus encarcelados”. Jesús al morir no estuvo dormido esperando la resurrección, y al igual que su resurrección fue señal de la nuestra, sus actividades entre muerte y resurrección podrían ser interpretadas igualmente como señal de la nuestra. Pero si decidimos que tal no es el caso porque siendo Dios es lógico pensar que él no podía estar esos tres días dormidos (aunque digo yo que por qué no, si siendo Dios dormía por las noches mientras estuvo con nosotros), decíamos que si negamos que Jesús sea en este caso ejemplo para nosotros, aun así quedaría la clara idea de que bajó a predicar a los muertos.
Si la Biblia en repetidas ocasiones afirma que Jesús predicó a los muertos… ¿cómo es que pudo predicarles si estaban dormidos? Si los muertos duermen y están inconscientes, la predicación de Jesús sería inútil y entonces Jesús habría empleado esos tres días claves en perder el tiempo. Por lo tanto, esta cita de Pedro sólo tiene sentido si admitimos que los muertos pudieron escuchar a Jesús, y por tanto no estaban dormidos. Pero ya de paso no dejaremos la oportunidad de señalar algo más: si esa gente pecadora, que sufrió el castigo divino por su maldad, estaba en el infierno, según el mismo Jesús nos dijo vana era ya su esperanza y por tanto, nuevamente, inútil su predicación, pues del infierno no se puede salir. Por tanto habría que suponer que no estaban en el infierno, pero tampoco en el cielo por la sencilla razón, diría un protestante, de que aún no ha llegado el Día del Juicio Final.Esta idea de que “aún no ha llegado” y por tanto tienen que esperar, nos obligaría a suponer que San Agustín y Einstein y la ciencia entera se equivocan al pensar que el tiempo y el espacio son atributos de la materia y sólo en ella existen. Pero incluso si admitimos tal cosa, volvemos a caer en el catolicismo, pues siendo que tal lugar no es cielo ni infierno… entonces ¿qué es? Tendríamos que decir que es limbo o purgatorio, y ninguna de las dos cosas podrían ser admitidas por un protestante, así que se mire por donde se mire, las creencias del apóstol Pedro chocan con las de los protestantes y las contradicen. Sin embargo para un católico no existe en esta cita ninguna dificultad. Frente a esto, he oído a protestantes decir que esos “espíritus encarcelados” no se refieren a hombres muertos, sino que la Biblia usa “espíritus” para referirse a los ángeles, por tanto serían demonios. No sé si tiene sentido predicar a los demonios pues ellos, “estando” en el infierno, tampoco de él pueden ya salir, con lo cual volvemos al absurdo de que Jesús empleó tres días claves en perder el tiempo predicando a quien no lo puede aprovechar. Además la palabra “espíritus” puede referirse a los ángeles pero igualmente a los muertos, y de hecho en esa misma cita se está usando para referirse al mismo Jesús descarnado, o sea, muerto y aún sin resucitar. Por tanto esa típica explicación, además de improbable no resuelve el problema al que se enfrenta un protestante. Y fíjate también en esta otra: al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos (Filipenses 2:10)
Si los muertos están dormidos, malamente podrán doblar su rodilla ni hacer nada. Y si suponemos que esas rodillas del cielo y los abismos son las de ángeles y demonios, nos encontramos con que los demonios han de arrodillarse ante Jesús. Sería como pedir que los ángeles blasfemen contra Dios, tal cosa no tiene sentido. Los demonios podrían temer a Dios, pero nunca lo adorarían. Por tanto San Pablo se está refiriendo a los vivos y a los muertos. Veamos otra de tus citas: Yo embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus gobernadores, a sus prefectos y sus guerreros: ellos dormirán el sueño eterno y no se despertarán –así dice el Rey cuyo nombre es Señor de los ejércitos–. (Jeremías 51:57) Si interpretamos esta cita de forma literal, el mismo Dios dice que “dormirán el sueño eterno y no despertarán”. O sea, nada de esperar la resurrección para ir al infierno y sufrir su justo castigo, no; duermen, pero para siempre. Si según tú ese dormir es más o menos literal (= inconsciencia), entonces tendrá también que ser literal el “sueño eterno” y el “no despertarán”, lo cual nos llevaría a la conclusión de que tras la muerte no habrá ni cielo ni infierno, sino sólo una humanidad eternamente dormida, sin provecho ni sentido alguno ni para nosotros ni para el mismo Dios. Y si total nos espera una eterna inconsciencia ¿qué más da entonces la fe o las obras en esta vida si todos acabaremos del mismo y absurdo modo?
Cuando verdaderamente vemos claro en la Biblia la creencia en la resurrección y en que nuestro destino tras la muerte será de premio en el cielo o de castigo en el infierno es en el segundo libro de Macabeos. Pero hay un gran problema con este libro, que allí mismo también se muestra la creencia en el purgatorio y que se puede rezar por los muertos. Cuando Lutero rompió con la Iglesia, una de las principales fuentes de conflicto (de hecho la causa principal y primera) fue el bochornoso tratamiento de las indulgencias, y eso estaba íntimamente relacionado con la creencia en el purgatorio y las oraciones por los difuntos. Eso fue por sí mismo motivo más que suficiente para que Lutero declarase que Macabeos y algunos otros libros “demasiado católicos”, no eran Palabra de Dios y por tanto no formaban parte estricta de la Biblia. De ese modo era mucho más fácil para un protestante decir que ciertas ideas católicas no se encontraban en la Biblia. También quiso suprimir libros excesivamente católicos del Nuevo Testamento, como la epístola de San Juan o el mismo Apocalipsis. De haberlo conseguido tendrían los protestantes aún más argumentos para decir que estas o aquellas creencias católicas no están en la Biblia. Si alguien eliminase de la Biblia todos los libros del Nuevo Testamento, podría afirmar con certeza que Jesús es antibíblico (según su Biblia, claro).
Si de verdad Jesús, en sus años de predicación, pensase que los muertos están dormidos esperando la resurrección, ¿cómo se le ocurrió contarnos algo tan contrario como esto?: Cuando el pobre murió, los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Tiempo después murió también el rico, y fue enterrado. Y sucedió que, estando el rico en el abismo, levantó los ojos en medio de los tormentos y vio a lo lejos a Abrahán y a Lázaro en su compañía. Entonces exclamó:… (Lucas 16:22-24) etc. (leer historia completa) Se supone que ambos, Lázaro y el rico, deberían están durmiendo, y por tanto ni hablando ni sufriendo ni disfrutando de nada, y tampoco en el cielo ni en el infierno, pues habrían de esperar al Juicio Final. Sería absurdo pensar que Jesús nos cuenta una historia sobre el cielo (si no me equivoco la única que habla del cielo y del infierno sin recurrir a simbolismos) y nos lo presenta de forma totalmente incorrecta. Menudo maestro sería en tal caso si utiliza una historia para crearnos tal confusión, pues aquí vemos que nada más morir, tanto el uno como el otro van directamente al cielo o al infierno, y allí presentes, hablan y se preocupan de lo que en la tierra acontece. Un detalle a tener en cuenta es que la historia de Lázaro y el hombre rico suele suponerse parábola, pero tiene en realidad todos los signos de ser verdaderamente un suceso real, pues no encaja con los parámetros de las parábolas. Las parábolas son relatos de sucesos terrenales que se usan como analogías para explicar cosas espirituales. Sus personajes y acciones son simbólicos y arquetípicos, nunca se habla de gente concreta con nombres propios. En cambio aquí Jesús nos está hablando de personas concretas con circunstancias concretas y nos cuenta lo que les sucedió en la tierra y luego en el cielo sin usar simbologías terrenas. Todo eso hace pensar que no nos encontramos aquí con una parábola sino con un suceso histórico. Mas si pensamos que es parábola, lo muy peculiar de su estilo la convertiría en una parábola que no puede ser interpretada como alegoría, sino como descripción real, que si no ocurrió realmente así, al menos se trata de algo que perfectamente podría haber ocurrido exactamente así. Por todo ello sería un error interpretar alegóricamente una historia que no está escrita en modo de alegoría sino a modo de crónica. Más citas: Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir” Y Saúl respondió… (1 Samuel 28:15) En esta escena Samuel está muerto y Saúl lo ha convocado. La Biblia condena esto de convocar a los difuntos, pero el hecho de que Saúl convoque al espíritu de Samuel y éste acuda, aunque sea para reprochárselo, contradice la idea de que los muertos no se enteran de nada ni pueden escucharnos. Otra cita: Y se les apareció Elías junto con Moisés, y estaban hablando con Jesús. (Marcos 9:4)
En la Transfiguración Jesús aparece hablando con Moisés y Elías. Puesto que Elías fue arrebatado al cielo en un carro de fuego, los protestantes dicen que el espíritu de Elías está vivo y consciente porque subió al cielo sin morir, y por eso no está dormido, y por tanto suponen que a Moisés le ocurrió lo mismo. Pero si suponemos que Moisés corrió la misma suerte que Elías, o que fue resucitado por favor especial, entonces resulta pasmoso que tal enorme dignidad haya sido en la Biblia silenciada acerca de nada menos que Moisés, teniendo en cuenta que hoy en día, según los protestantes, en el cielo sólo habitan Dios, Elías, Enoc y Moisés (y los ángeles). Siendo Enoc alguien de quien apenas se cuenta nada, sí nos dice la Biblia que subió al cielo sin conocer la muerte, ¿y de Moisés se callaría? Del destino de Moisés lo que la Biblia únicamente cuenta es esto: Y murió allí Moisés, siervo del señor, en la tierra de Moab, conforme al dicho del Señor. (Deuteronomio 34:5) Pues fíjense que sí se nos habla de su muerte, y ciertamente dice la Biblia “murió allí”, no que fuese ascendido vivo al cielo, que sí se nos dice de Enoc, de Elías y de Jesús. Y si eso no basta tenemos otra cita, esta vez del Nuevo Testamento: Y, sin embargo, la muerte ejerció su imperio desde Adán hasta Moisés, incluso sobre quienes no pecaron con una transgresión como la de Adán, que es figura del que había de venir. (Romanos 5:14) La Biblia no dice que Jesús murió y ascendió al cielo, o que Elías murió y fue arrebatado en un carro de fuego, no, ellos estaban vivos cuando ascendieron o fueron ascendidos, el uno por no haber muerto y el otro (Jesús) por haber resucitado, pero de Moisés la Biblia es muy clara, dice que murió, y según las creencias protestantes, tras morir tuvo que haber entrado en un estado de inconsciencia hasta el fin de los tiempos. Pero luego lo vemos hablando con Jesús en la tierra. Y en la epístola de Judas no se nos habla de que Moisés subiera al cielo en cuerpo y alma, sino todo lo contrario, que el ángel y el diablo se peleaban por llevárselo, lo cual también contradice la idea de que al morir duermes y hasta el Juicio no serás despertado y juzgado, según Judas Moisés murió y fue juzgado (juicio representado por esa simbólica lucha del ángel y el diablo por su alma): Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo disputando con él por el cuerpo de Moisés… (Judas 1:9) Que en esa “pelea” ganó el ángel y se lo llevó al cielo, lo sabemos por lógica y porque como ya vimos aparecerá luego Moisés junto con Elías hablando con Jesús en la Transfiguración. Sin embargo tú das una versión de los hechos más sensata al afirmar que Moisés, tras morir, “fue resucitado, glorificado y llevado así al cielo”, y de ese modo aceptas, como dice la Biblia, que Moisés murió. Sólo hay un problema con tu explicación (que otros protestantes también usan), que la Biblia tampoco dice absolutamente nada que nos lleve a pensar semejante cosa. Y puesto que tú eres protestante y lo que no está escrito en la Biblia no puede ser cierto, al igual que imagino que tú negarás que la Virgen María fuese “resucitada, glorificada y llevada así al cielo” en cuerpo y alma, yo te aplico a ti la misma regla y declaro que no puedes creer de ningún modo que Moisés disfrutara de eso mismo, pues al no decir la Biblia nada de ello tal creencia sería, según vuestros parámetros, antibíblica. Para afirmar lo que afirmas tendrías antes que hacerte católico, pero a continuación tendrías que negar tu afirmación porque tal idea tampoco se encuentra en la Tradición oral de la Iglesia primitiva. A mayores, creer que Moisés fue muerto y glorificado y resucitado entraría en contradicción con la cita bíblica en donde se nos dice que la resurrección de Jesús fue la primicia y anuncio de la de los hombres, con lo que la primicia no pudo haberla tenido ya Moisés: Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. (Corintios 15:20-23) Y algunos pueden pensar que en cualquier caso Jesús no fue el primero en resucitar, pues ya en el Antiguo y Nuevo Testamento encontramos personas muertas que han sido resucitadas. Todas esas personas murieron, y al poco un profeta o Jesús las devolvió a la vida y siguieron viviendo hasta que de nuevo murieron y resucitaron en cuerpo glorioso para ir al Más Allá. Cuando Jesús resucitó al hijo de la viuda de Naím, por ejemplo, no fue que el hijo resucitó en cuerpo glorioso y fue al cielo, fue simplemente que el cadáver fue reanimado. Eso no es “la resurrección de la carne”, sino la reanimación de un cadáver. Por tanto sí es exacto decir, como nos dice la Biblia, que Jesús fue el primero en resucitar, “las primicias de la resurrección” (quienes afirman que en esta cita “las primicias” se refiere a toda la gente que vivirá “el Rapto” es que no sabe lo que significa la expresión “las primicias”). Si Moisés hubiera muerto, resucitado con cuerpo glorioso y ascendido al cielo, entonces las primicias serían Moisés, no Jesús. Menudo chasco para el cristianismo.Por tanto, sigo sosteniendo que la escena de la Transfiguración es uno de los elementos bíblicos que con más fuerza imposibilitan esa idea moderna de que los muertos duermen. Otra cita importante en el mismo sentido: Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino».  Él le respondió: «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso». (Lucas 23:42-43)Jesús le promete al buen ladrón que estará con él en el Paraíso “hoy”, no dentro de milenios. He leído artículos en donde intentaban explicar que cuando Jesús dijo ahí “Paraíso” no se refería al cielo, sino a un estado de paz, y por tanto Jesús no quería decir que el buen ladrón estaría en el cielo ese mismo día, sino que antes de morir tendría paz. ¿En serio? En tal caso el pobre ladrón se llevó una buena desilusión, y con razón, pues lo que él pidió nada tenía que ver con eso. Otra. Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo. (Filipenses 1:23) En la segunda cita San Pablo dice que preferiría irse (morir) y así estar con Jesús, pero no dentro de milenios, sino ya mismo, por eso dice “me siento urgido”, urgencia, ya mismo. Si pensara que tiene que esperar muchos años o siglos o milenios o quién sabe, ¿dónde estaría la urgencia? Igual podría vivir cien años sirviendo aquí a los cristianos y morir luego. Si él siente urgencia por estar con Jesús es porque piensa que en cuanto muera podrá estar con él. Y de paso fijémonos en un pequeño detalle, dice San Pablo “es preferible que permanezca en este cuerpo”. Si nos lo tomamos al pie de la letra podríamos usar esta cita para afirmar que San Pablo no creía en la resurrección de la carne, pues en esta cita parece que ir al cielo con Jesús supone abandonar el cuerpo, y seguir vivo en la tierra supone “permanecer en este cuerpo”. Pero los cristianos creemos que después de morir (al instante o tiempo después, según católicos o protestantes) resucitaremos en nuestro cuerpo glorioso y después tendremos el Juicio y después iremos al cielo o al infierno. Lo que San Pablo afirma, como se puede ver, no encaja para nada con este esquema, él parece creer que si muere va derecho al cielo y sin cuerpo alguno. A no ser que pensemos que el cuerpo glorioso no es “este cuerpo” glorificado sino un cuerpo nuevo y diferente, lo cual tampoco es creencia cristiana. Pero el mismo San Pablo es quien más detalles nos da sobre la resurrección de la carne y nuestro cuerpo glorioso, así que tal conclusión sería errónea. Este detalle sirve para ver claramente que cuando una persona intenta interpretar citas bíblicas fuera del Magisterio y la Tradición de la Iglesia, es muy fácil “rayarse” y acabar viendo lo que no es. Y el método protestante de interpretación bíblica (cada uno puede interpretar la Biblia por su cuenta) se presta totalmente a ello. Pero volvamos al tema de nuestra carta. Otra cita. Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían, y clamaban a gran voz diciendo… (Apocalipsis 6:9-10) Esta escena ocurre hacia el principio del Apocalipsis, el Juicio Final ocurre hacia el final del mismo libro. O sea, mucho antes del Juicio nos encontramos a los mártires  muertos hablando con Dios en el cielo y pidiendo vengar sus crímenes. Según los protestantes deberían estar durmiendo. Vale que estén ya en el cielo sin juicio alguno por ser mártires, pero dormidos. Pero los protestantes entonces señalan a la continuación de esta cita, en donde “se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos que también habían de ser muertos como ellos“; pero ese “descansad un poco más” no implica que se vuelvan a dormir, simplemente que no se afanen aún en buscar venganza de sus asesinos (que siguen vivos) porque la retribución no llegará hasta el fin de los tiempos (en el Juicio). En cualquier caso, el hecho de que Dios y los muertos estén en tal conversación implica que los muertos no están en estado inconsciente hasta la Resurrección, en el futuro, sino que son seres con consciencia y voluntad, y que son capaces de hablar con Dios y pedirle cosas, que es lo que nosotros afirmamos. Pero los cristianos católicos no negamos las otras citas en donde la Biblia nos habla de que la gente irá al cielo o al infierno después del Juicio Final, el cual ocurrirá al final de los tiempos. Los protestantes creen que esa fase de dormición y espera es la única que la Biblia defiende, nosotros creemos que lo que dicen unas citas es correcto y lo que dicen las otras también es correcto, sin necesidad de retorcer los significados hasta hacerlos poco o nada creíbles. Dicho de otro modo, el catolicismo siempre ha aceptado la paradoja de que estas dos verdades, aparentemente contradictorias, son ciertas al mismo tiempo.
NI DORMIR, NI CIELO NI INFIERNO: EXTINCIÓN Y TODO LO CONTRARIO
Para que se vea bien que una o un puñado de citas no hacen doctrina, excepto cuando consideramos globalmente la Biblia entera, vamos a dar varias citas que parecen contradecir en parte o en todo la doctrina cristiana de católicos o protestantes. Por ejemplo estas afirman que cuando morimos simplemente desaparecemos sin más nada, o al menos algunos sí desaparecerán, o al menos dormirán eternamente sin sufrir premio ni castigo alguno.
Entonces, ¿por qué no perdonas mi transgresión y quitas mi iniquidad? Porque ahora dormiré en el polvo; y tú me buscarás, pero ya no existiré. (Job 7:21) Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y  una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad (Eclesiastés 3:19) Está diciendo aquí que los hombres, igual que los animales, al morir se acabó, no hay diferencia. En realidad, buscando citas bíblicas podemos encontrar toda una gama de creencias, como que al morir no desaparecemos pero dormiremos eternamente (ya vimos la cita) o que algunos serán despertados para recibir premio o castigo y otros seguirán durmiendo, o que los justos despertarán al cielo y los otros seguirán durmiendo, etc, etc, etc. Por ejemplo compare estas dos afirmaciones:
 “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados” (Daniel 12:2)
“Porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz..”. (Juan 5:28)
En la primera cita se dice que “muchos” muertos serán despertados, se supone que el resto seguirá durmiendo eternamente. En la segunda cita se dice que “todos” los muertos serán despertados y resucitarán para premio o castigo. Pero ya vimos a Isaías decir que los malvados nunca despertarán: Están muertos, no vivirán; son sombras que no se levantarán; porque los castigaste y destruiste, y borraste todo recuerdo de ellos. (Isaías 26:14) Y el salmo 88 dice que incluso Dios se olvida de los muertos.Yo tengo mi lecho entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, como aquellos en los que tú ya ni piensas, porque fueron arrancados de tu mano. (Salmo 88) Pero el salmo 139 dice lo contrario, que incluso en el Sheol está Dios:Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si hiciere mi estrado en el Sheol, hete allí. (Salmos 139:8) Claro que ya vimos que según la Biblia Jesús, tras morir, bajó al hades a predicar a los muertos y que los muertos del sheol se arrodillan ante él en adoración, y sin embargo en el Antiguo Testamento se nos dice que los muertos ni pueden adorar a Dios ni pueden escuchar su predicación: Porque el Seol no te confesará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden en el hoyo esperarán tu verdad. (Isaías 38:18) Sólo para dejar claro que en la Biblia encontramos citas para todos los gustos si queremos valorarlas aisladamente y si nos olvidamos de que la revelación es progresiva. Tal como comentamos anteriormente, es muy peligroso ponerse a interpretar citas bíblicas por cuenta propia, y ofrecer citas bíblicas no es garantía de verdad en sí mismo. Cualquier persona que conozca bien la Biblia sería fácilmente capaz de confundir a un creyente haciéndole creer que la Biblia dice tal o cual verdad aunque sea totalmente lo contrario. Y por último, dejemos la Biblia para dar otro dato interesante: las experiencias de la vida después de la muerte (NDE). Toda la gente que afirma haber muerto durante cierto tiempo y luego ha vuelto a la vida (reanimados, que no resucitados), lo mismo católicos que protestantes y aún de otras creencias, afirman que al morir iban hacia una luz o un ángel o persona venía a por ellos y cuentas todo lo que vieron, oyeron y hablaron en esas visiones, generalmente beatíficas, hasta que vuelven a su cuerpo. Si al morir cayésemos en la inconsciencia absoluta, nadie tendría ninguna experiencia de estos hechos ocurridos al abandonar su cuerpo, y lo curioso es que muchos protestantes cuentan sus experiencias sin caer en la cuenta de que su propia experiencia está yendo en contra de su protestantismo. Del mismo modo muchos afirman haber entrado en el cielo o haber ido camino de él (del infierno ya no podrían regresar), lo cual contradice igualmente su idea de que tras la muerte el alma no va ni al cielo ni al infierno hasta que llegue el Juicio, que sería al final de los tiempos. Un enorme bestseller en Estados Unidos hace tres años (Heaven is for Real) está escrito por un pastor evangélico fundamentalista que nos describe con todo detalle las experiencias postmortem de su hijo, que fue declarado muerto por los médicos y que tiempo después volvió a la vida dando también detalles claros de cosas que habían sucedido dentro y fuera de su habitación durante la operación. El padre considera todo ello como cierto, y sin embargo en ningún momento se hace la pregunta de ¿entonces estamos equivocados al pensar que los muertos pierden su consciencia al morir? Pues si crees que es de día pero niegas que exista la luz ¿cómo puedes creer que es de día?
CONCLUSIÓN
Pensemos lo que pensemos, vimos ya que en la Biblia encontraremos citas para todos los gustos, principalmente tres categorías:
1- Al morir desaparecemos o entramos en un estado eterno de inconsciencia en el limbo o algo similar.
2- Al morir quedamos en estado suspendido (dormido, inconsciente) en el limbo o algún sitio similar hasta que el Día del Juicio, al final de los tiempos, Dios nos resucite y juzgue y envíe al cielo o al infierno.
3- Al morir, en ese momento Dios nos juzga y vamos al cielo o al infierno (o al purgatorio).
La primera idea sólo corresponde con las antiguas creencias judías, que así se reflejan en el Antiguo Testamento, pero Jesús, en la plenitud de la revelación, dejó atrás.
La segunda y tercera ideas son cristianas, y el Nuevo Testamento afirma claramente ambas cosas así que de un modo u otro, ambas deberían ser ciertas, a pesar de que son incompatibles en cuanto al tiempo (¿cuándo es el Juicio y la resurrección, al morir o al final de los tiempos?). Ante esta aparente contradicción la Iglesia siempre reaccionó aceptando ambas cosas como ciertas aun sin comprender bien de qué modo podían ambas ser posibles. Cuando apareció el protestantismo, éste resolvió la paradoja negando las antiguas creencias y diciendo que sólo la idea 2 era cierta y la 3 no lo era, lo cual resolvía la paradoja al tremendo precio de alejarse de la Iglesia primitiva y de tener que ignorar o darle vueltas a todas las citas que expresaban la idea tercera para presentarlas como si en realidad también quisiesen expresar la 2. La Iglesia fue sabia al aceptar como verdaderas la 2 y la 3 aunque no comprendiera bien de qué modo ambas podían ser ciertas, pues estaba claro para los primeros cristianos que ambas cosas eran ciertas, pues así se lo enseñaron y como tal las mantuvieron. El pionero de San Agustín ya resolvió la paradoja no negando nada, sino estableciendo que el tiempo y el espacio eran atributos del mundo físico. Esa misma idea, que durante milenio y medio era una teoría teológica, se convirtió en realidad científica cuando Einstein la propugnó en su Teoría de la Relatividad y la ciencia moderna pudo luego demostrar que era cierto. De este modo sabemos hoy que en el mundo espiritual no existe ni espacio ni tiempo, y por tanto no es necesario ni posible preguntar dónde ocurre algo ni cuándo ocurre. La misma idea de “esperar” implica tiempo, y decir que los muertos esperan hasta el Juicio Final es cierto desde la perspectiva de los que habitamos la tierra, pero deja de tener sentido en cuanto nos trasladamos al cielo. Por tanto quienes pasan al plano espiritual no están en ninguna parte esperando a nada, ya están disfrutando del cielo o penando en el infierno. El mismo purgatorio sería una purificación por la que atravesaría el cristiano impuro para entrar en el cielo, pero tampoco tiene ya ningún sentido discutir de dónde se encuentra el purgatorio o cuánto dura. Lo mismo sirve para el concepto de limbo, que la Iglesia sabiamente utilizó, porque en un esquema espaciotemporal es imprescindible contar con ello, pero nunca llegó a aceptar oficialmente como doctrina porque no tenía ninguna base bíblica ni se hallaba en la Tradición de la Iglesia primitiva. Por lo tanto, no podemos hoy sostener la idea de que los muertos están dormidos esperando el fin de los tiempos. Ni la Biblia ni la ciencia nos permiten suponer que la idea 2 sea falsa mientras sólo la 3 es verdadera. Sorprendentemente, hoy podemos afirmar que el Juicio Final ocurrirá al final de los tiempos, con toda la humanidad cumplida, y al mismo tiempo afirmar que cuando alguien muere inmediatamente pasa por ese juicio. Todo depende de si estamos mirando el fenómeno desde aquí o desde allí. Es por eso que la idea de que nuestros difuntos están allá en el cielo (esperemos) y nos pueden escuchar, santos oficiales incluidos, no sólo no contradice sino que encaja perfectamente con lo que la Biblia, además de la Tradición, nos cuenta.En la Biblia Jesús habla muchas veces del cielo, pero usando símbolos y analogías. Las dos únicas veces en las que el Nuevo Testamento nos habla con claridad y detalle del cielo son en la historia del mendigo Lázaro y en el Apocalipsis, y en ambos casos se nos muestra claramente a los muertos bien despiertos y actuando e interactuando, y preocupados de lo que en la tierra sucede. Y otra aclaración. No creemos en un lugar llamado sheol (morada de los muertos), eso es creencia de los antiguos hebreos, que aún no conocían bien la revelación, pero incluso si el sheol existiera, no tiene sentido utilizar citas sobre el sheol, como muchos hacen, para con ellas negar que los santos estén despiertos y puedan comunicarse con nosotros. Nuestros santos están en el cielo, no en el sheol, así que lo que ocurra en el sheol no tiene ninguna relevancia para este asunto. Baste para terminar señalar que los cristianos católicos, también en este asunto, estamos de acuerdo con lo que la Iglesia primitiva defendía. Los protestantes no. Complicado defender la idea de que el Dios Todopoderoso se hizo hombre, predicó la Verdad, y a los tres días sus seguidores ya eran todos una panda de herejes desorientados y confusos. ¿Tan mal predicó Jesús? ¿Tan mal lo hicieron sus apóstoles? ¿de tan poco sirvió la protección del Espíritu Santo que envió Jesús a su Iglesia al marcharse? Yo, desde luego, no lo creo así, la Verdad que trajo Jesús fue por su gracia fielmente preservada en su Iglesia. Fuera de ella es lógico y normal que el tiempo vaya haciendo mudar las ideas. Jesús les respondió… Que los muertos van resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque él no es Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él. (Lucas 20:34..7-38)
APÉNDICE
Nos han recordado un argumento que algunos protestantes y paraprotestantes dan para afirmar que al morir no vamos al cielo o infierno, sino que esperamos nuestro premio o castigo durmiendo. De entrada el argumento nos pareció poco sólido pero hemos creído conveniente añadir un apéndice sobre ello tras comprobar que en muchos sitios de internet se utilizan estas dos citas para “demostrar” su doctrina de la dormición. Se trata ni más ni menos que de dos citas del mismo Jesús. Empecemos por la escena del Jesús resucitado a María Magdalena.
NOLI ME TANGERE
Entonces Jesús la llamó por su nombre:
— ¡María!
Ella se volvió y exclamó en arameo:
— ¡Rabboní! (que quiere decir “Maestro”).
Jesús le dijo:
— No me retengas más, porque todavía no he ido a mi Padre. Anda, ve y diles a mis hermanos que voy a mi Padre, que es también vuestro Padre; a mi Dios, que es también vuestro Dios.
(Juan 20:16-17)
El argumento de ellos, no sin lógica, es que si tras resucitar Jesús dice que “aún no he subido al Padre”, eso demuestra que cuando Jesús murió no subió al cielo, sino que permaneció dormido en su tumba, pues tal es como acontece a quienes mueren. Para no alargar este apéndice, en lugar de entrar en explicaciones más profundas, contextualizando más las cosas y entrando en sutiles debates científicos y teológicos, vamos a dejar a un lado la noción de que en el Más Allá no hay espacio ni tiempo y vamos a dar una explicación más simple y más apegada a la Biblia, pues eso hará que sea también más efectiva. El principal error de este argumento es suponer que si al morir Jesús no estuvo con el Padre, entonces necesariamente tuvo que estar “durmiendo”. Pero es la propia Biblia la que nos da otra alternativa: Jesús estuvo… en los infiernos! Bueno, en realidad esos “infiernos” no se refieren al infierno eterno, sino al Más Allá, al Hades o como queramos llamarlo. Sea donde sea que estuvo el caso es que allí no estuvo dormido, sino muy activo: Fue entonces también cuando proclamó su mensaje a los espíritus que se hallaban en prisión (1 Pedro 3:19)Y nada más diremos sobre esta cita porque ya ha sido comentada en este artículo. Hay otra cita que incide en la misma idea:Si “subió”, como dice, ¿no supone que previamente había bajado a lo profundo de la tierra? (Efesios 4:9) Esto debería bastar para ver que, según la Biblia, Jesús no estuvo dormido en estado inconsciente durante esos tres días (o más exactamente un día y dos trozos). Pero entonces, ¿qué quiere decir Jesús cuando dice “aún no he subido al Padre”? La respuesta más sencilla sería decir que al morir Jesús bajó a los infiernos a predicar a los espíritus encarcelados (respuesta literal de la Biblia), luego resucitó, y por eso cuando vio a la Magdalena aún no había subido al Padre, cosa que no hizo hasta el día de su Ascensión. Pero también hay otra respuesta posible, otra respuesta que tiene más en cuenta esa ausencia de espacio-tiempo en el Más Allá.Recordemos las palabras de Jesús: “No me retengas más, porque todavía no he ido al Padre”.La antigua traducción de “no me toques” no es exacta, pues el griego muestra que la acción de “no tocar” se refiere a algo que está ya en marcha, por lo tanto María le estaba “tocando” cuando Jesús pronuncia sus palabras. Después de la inmensa alegría de hallar vivo a quien ella creía muerto, María Magdalena se abalanzó a Jesús y lo abrazaría o se aferraría a sus pies (como se hacía con los maestros) y al cabo de segundos o de minutos o del tiempo que fuera, Jesús decidió que ya era suficiente, pues si por María fuese seguiría abrazada a él por los siglos de los siglos, pero él tenía otras cosas que hacer. Pero tampoco podemos decir que es una traducción errónea, pues al igual que pasa en español, si yo estoy tumbado en el sofá y le digo a mi hijo pequeño “no te subas encima de mí que me haces daño”,eso puede interpretarse como que le veo intención de subirse encima de mí y le prohíbo que lo haga, o como que ya lo tengo encima y le pido que se baje porque me hace daño. Cuando Jesús habla de “todavía no he subido al Padre” nos está hablando del futuro, no del pasado. Dicho de otro modo, Jesús no está diciendo: nunca he estado antes en el cielo (de lo que esos protestantes concluyen que tras morir Jesús había estado dormido). De hecho, si yo, simple mortal, digo “todavía no he subido al cielo” se entiende que nunca lo he hecho, pero si es Jesús quien lo dice, tal cosa no se puede entender, pues él sí que ha estado antes en el cielo (de hecho siempre estuvo en el cielo hasta el día de su encarnación en María). Más claro aún que Jesús estaba pensando en el futuro, y no en el pasado, al decir esa frase lo vemos por la frase siguiente que dice: “Anda, ve y diles a mis hermanos que voy a mi Padre”. Puede que esa subida al Padre se refiera a la que hará en la Ascensión o puede que no, que Jesús va a subir al Padre al cabo de un rato (en tal caso en los días que estuvo aquí resucitado estaría constantemente “subiendo y bajando” del Padre a los hombres hasta que finalmente en la Ascensión regresó al cielo “definitivamente”). De ser así, Jesús tras resucitar tenía el plan de regresar al Padre de nuevo y la aparición a la Magdalena sólo debía durar lo suficiente como para dar testimonio, por eso Jesús no quiso alargarla y le dijo que le dejara marchar porque todavía no había subido al Padre tal como tenía pensado hacer. Sinceramente, preferiríamos no tener que meternos en tantas especulaciones, pero puesto que otros se meten, no hay más remedio que acompañarles y especular igualmente, aunque sólo sea para demostrar que otras opciones también son posibles. Ahondando más podríamos preguntarnos que si Jesús le dijo a María que le soltara “porque aún no había subido al Padre”, ¿quiere eso decir que podría volver a abrazarlo después de que subiera al Padre? Pues ciertamente sí. Si ese subir al Padre se refiere a la Ascensión, entonces tal como prometió Jesús a todos enviaría luego el Espíritu Santo y a través de él Jesús estaría con nosotros (y con María Magdalena) de nuevo. María volvería a tenerlo no en sus brazos (hasta que ella misma muriera), pero sí dentro de su corazón, no como un recuerdo sino de forma real, cuando quedara ella también llena del Espíritu Santo. Así que da igual si suponemos que al morir Jesús fue al cielo o que, tal como dice la Biblia, estuvo también en los “infiernos” (el hades, el reino de los muertos), el caso es que Jesús no estuvo inconsciente y que las palabras que le dijo a la Magdalena no demuestran nada sobre este asunto que nos ocupa, pues si significaran lo que algunos quieren que signifique estaríamos contradiciendo a la Tradición e incluso a la misma Biblia.
EL BUEN LADRÓN

El otro argumento que esos mismos utilizan es la cita del buen ladrón: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso.” (Lucas 23:43). Ellos dicen que la cita literal sería esta: “Yo te aseguro hoy, que estarás conmigo (algún día) en el Paraíso”. De este modo no está hablando de que ese mismo día ambos estarían en el Paraíso, sino de que “hoy te aseguro” que algún día estarás conmigo en el Paraíso (cuando tú despiertes el día del Juicio). Desde el punto de vista lingüístico esa otra forma de traducir el pasaje griego es posible, pues el “hoy” podría referirse a la promesa o al paraíso. Pero siendo ambos sentidos posible, la Iglesia siempre tuvo claro que el sentido era el de “hoy estarás”, no del de “hoy te prometo”, y los protestantes también lo han entendido así siempre, hasta que algunos en tiempos recientes han querido verlo de la otra forma (porque de ese modo eliminaban una de las dificultades que contradecían a su idea de la dormición post-muerte). E incluso si esa hubiera sido la intención del evangelista (que como hemos visto, no lo fue), “hoy te prometo” tampoco impide que sea “hoy” cuando estarás conmigo en el paraíso.Pero para comprobar mejor el otro punto de vista, comprobamos un montón de comentarios de teólogos protestantes a cerca de esa cita de Lucas. Hemos encontrado que muchos de ellos, más de la mitad, no sólo no ignoraban el hecho de que el “hoy” podía referirse a “te digo” o a “estarás conmigo”, sino que se metían de lleno en el asunto, y todos ellos, sin excepción, defendían la idea de que se refería a “hoy estarás conmigo”. De hecho no deja de sorprender que creyendo ellos que al morir quedas dormido, no aprovechen la “fácil” oportunidad de elegir la otra traducción, que les sería mucho más conveniente. Así que incluso ellos deben de ver muy claro que la traducción tradicional es la correcta dadas las circunstancias. Uno de los comentarios, por el famoso ministro metodista y exegeta bíblico Joseph Benson, daba esta explicación: Jesús usa frecuentemente expresiones enfáticas habituales del arameo como “yo te/os digo” o “verdaderamente te/os digo”, pero nunca utiliza en ninguna parte la expresión “hoy te digo”, que sería, como las otras, una forma enfática de “te digo” (pues el verbo presente indica que se dice “hoy”). Además, en este pasaje Jesús dice “En verdad te digo…”, con lo cual ya está utilizando la forma enfática, así que sería inútil añadir otra forma enfática, que no encontramos en ningún otro lugar, en una supuesta construcción “En verdad hoy te digo”, a menos que el énfasis (y esto ya lo añadimos nosotros) vaya dirigido al “hoy” (realmente es hoy cuando te lo digo, y no ayer ni mañana), lo que nos daría un sentido absurdo a la frase, pues el énfasis no puede dirigirse a otra cosa que al “te digo”, y ese ya está enfatizado por “verdaderamente te digo” (no hay ningún motivo para enfatizar que es hoy cuando te lo digo, pues su promesa sería igual de válida aunque se lo hubiera dicho ayer). En el evangelio apócrifo de Nicodemo, del 350 aproximadamente, se narra la escena del buen ladrón (a quien llaman allí Dimas) y luego nos cuentan su llegada al cielo ese mismo día, lo que demuestra que la tradición de esa interpretación es muy antigua. En copias siríacas y coptas del evangelio de siglos anteriores aún, también aparece la traducción de “te digo que hoy”, lo que muestra que también ellos interpretaban la cita griega de la misma forma que nosotros. Hay otro argumento. Los judíos, cuando alguien moría, solían decir “hoy se sentará en el seno de Abraham”. Era una expresión muy corriente, algo así como hoy, cuando muere alguien, que decimos “que Dios le tenga en su gloria” o algo semejante. Pues bien, en esa situación de estar al borde de la muerte, la idea expresada por esas palabras (hoy te sentarás en el seno de Abraham) estarían a flor de piel en la mente del ladrón, y del judío Jesús, así que es en ese contexto donde mejor interpretaremos las palabras de “hoy estarás conmigo en el paraíso”, que es un equivalente casi exacto de esa idea pero expresada de forma personal, y más aún si tenemos en cuenta que la palabra “paraíso” se utiliza a veces como equivalente moderno del hebreo “seno de Abraham”, tal como por ejemplo ocurre en la traducción de los Setenta del hebreo al griego hecha muchos años antes de Cristo. Jesús le estaría confirmando casi literalmente el deseo típico para el difunto. Algo así como si en nuestra época Jesús hubiera dicho “yo te tendré en mi gloria”, parafraseando a nuestro “que Dios te tenga en su gloria”,y todos hoy captaríamos claramente ese paralelismo. Por lo tanto, sin darle ya más vueltas al asunto y ciñéndonos a lo que la Biblia dice, la respuesta a ¿dónde estuvo Jesús entre su muerte y su resurrección? sería: en el cielo y en el hades, pues ambas cosas afirma la Biblia. Y no estuvo dormido.
    

¿QUÉ ES LA MANO DE FÁTIMA?

UN AMULETO O SIGNO MUY EXTENDIDO EN LAS CULTURAS ORIENTALES, Y QUE MUCHOS USAN COMO TALISMÁN, SIN SABER LO QUE SIGNIFICA
Según evidencia arqueológica, los amuletos fueron muy comunes en las antiguas culturas de las tierras bíblicas. Los amuletos son colgantes u otra clase de objetos mágicos y/o encantados, usados por la gente para protegerse a sí mismos de energías negativas, del mal y de lesiones, y también para traer buena suerte. Junto con otras clases de talismanes, los amuletos están llegando a ser muy populares en nuestros días. Uno de estos, que se usa en colgantes, brazaletes o tatuajes es “La mano de Jamsa” (Árabe) o “La mano de Fátima”.
1. HISTORIA DE ESTE SÍMBOLO
El uso del jamsa, palabra que en árabe significa “cinco” está documentado desde antiguo. Posiblemente haya sido incorporado en dichas culturas como una evocación del motivo conocido de ”la mano de Dios”, que se puede ver en la iconografía judía a partir de 244 d. C. en los frescos de la Sinagoga de Dura Europos en Siria y, desde 518-527 d. C., en los mosaicos que Marianos y Janina realizaron en la Sinagoga de Beit Alfa en Galilea, Israel. Como amuleto, el jamsa fue incorporado por los cartagineses desde el 820 d. C. y en el norte de África se lo asociaba como un atributo de la diosa Tanit, la diosa más importante de la mitología cartaginesa, consorte de Baal y patrona de Cartago. Su culto iba asociado con la Luna y la fertilidad. Y posteriormente como amuleto pasó a los bereberes y los magrebíes, significando protección, autoridad, fuerza y poder. Así, las culturas judía y árabe adoptaron el jamsa como motivo independiente. Existen, pues, afinidades entre el amuleto islámico y “la mano de Dios” propia de las culturas occidentales.
2. SIMBOLISMO DE LA MANO DE FÁTIMA
El jamsa es un símbolo formado por una mano con cinco dedos, la cual tiene el dedo corazón justo en el centro, pegados al dedo corazón están el dedo índice y el anular, siendo estos un poco más cortos que el corazón, pero a su vez tienen el mismo tamaño entre los dos. A los lados de este símbolo se encuentran dos dedos pulgares, también del mismo tamaño entre ambos y que tienen una inclinación hacia la parte exterior. Respecto de este símbolo, aunque no provenga del Islam y aunque en el Corán el uso de la superstición esté prohibido, esta religión suele establecer una relación entre los cinco dedos de la mano de Fátima y los cinco pilares del Islam. Los judíos hacen lo propio con el Pentateuco, los cinco libros de la Torá. El símbolo, sin embargo, no tiene relación alguna con el judaísmo o el islam. Este símbolo puede tener más de un significado y todo depende de si se sitúa la mano de Fátima hacia arriba o hacia abajo: Hacia arriba, que es la posición original indica fuerza, poder y bendición: También se usa contra el mal de ojo y también para proteger a la persona que lo lleva, es por eso que mucha gente la llama “la mano protectora de Fátima”. Sin embargo el significado de la mano de Fátima hacia abajo cambia completamente, ya que se suele utilizar con “el ojo de Fátima”, más conocido como el “Ojo turco” o “el ojo de Dios” , que suele ser azul, y suele atraer suerte, paciencia y amor, por eso lo denominan también “La mano de la suerte”.
3. QUE SIGNIFICA EL NOMBRE DE FATIMA?
Proviene de Fátima az-Zahra que en el idioma árabe quiere decir “La luminosa”. Nació en La Meca el 27 de julio del año 604, hija de Mahoma el profeta fundador del Islam. Se cuenta que su marido Alí, primo hermano del profeta, mientras que Fátima preparaba la cena, este trajo a su casa una concubina. Fue tal el dolor en el corazón que ella sufrió que no fue capaz de percibir su dolor físico, al cortarse la mano y quemársela. Alí se dio cuenta de su error y se consagró totalmente a Fátima. Para las jóvenes pertenecientes a esta corriente religiosa, aseguran que el tener algún amuleto de este tipo les ayuda a tener paciencia, paz, fortuna y riqueza. Este símbolo, suele usarse comúnmente además para alejar todas aquellas cosas negativas que se pueden encontrar en tu entorno, ya que posee en su centro el ojo de Dios, que te ayuda a despejar los caminos de todo mal y peligro por los cuales vas a transitar.
4. UTILIZACIÓN DE LA “MANO DE FÁTIMA”
El judaísmo, el islam y algunos cristianos de oriente conservan hasta hoy el motivo folclórico de la mano conocido como jamsa, cuyo referente último probablemente sea “la mano de Dios”. Se trata de lo que en el pasado posiblemente haya sido empleado como un talismán, pero se ha vuelto hoy un motivo de expresión de la fe monoteísta, apreciado por sefardíes y musulmanes como un recordatorio de Dios y una expresión de deseo de recibir sus bendiciones y protección. En la cultura popular, el jamsa es también un motivo decorativo, pero, en principio, no posee el valor de un talismán o de medalla milagrosa. Con todo hay quienes le confieren un valor fetiche comparable al que algunas personas le dan a una herradura o una pata de conejo, suponiendo que les traerá buena suerte. Pero más allá de esto, el jamsa no tiene entre los grupos musulmanes o judíos un sentido neopagano. Para ellos, el jamsa simplemente constituye una expresión de deseo equivalente a Que Dios te vea y te bendiga/proteja. Iconográficamente, todas esas expresiones tienen por referente último a “la mano de Dios”. En la India, que fue invadida por los musulmanes durante siglos, se lo llama “mano Humsa”, una manera de pronunciar jamsa. En las sociedades contemporáneas, el jamsa funciona como un recuerdo folclórico o suvenir de viaje que es generalmente adquirido por turistas de diferentes credos monoteístas. Algunas organizaciones que trabajan por la paz en Oriente Medio han adoptado el jamsa como símbolo conciliatorio basado en las similitudes culturales existentes entre musulmanes y judíos.
5. EL USO DE LA MANO DE FÁTIMA COMO AMULETO
Si sentimos la necesidad de protección contra el mal y contra poderes demoníacos, Dios tiene algo mucho mejor para ofrecer que amuletos, como encontramos en la Carta a los Efesios 6, 11,14-17: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.” Confiar en los amuletos es dejar de confiar en la providencia amorosa de Dios.

    

¿SABÍAS QUE EXISTE UN ‘COMANDO DE ELITE’ DE SANTOS QUE ACTÚAN EN CASOS DIFÍCILES?

Principio del formulario
La Iglesia Católica tiene 14 Santos Auxiliadores que conforman un grupo de élite. Para actuar ante situaciones desesperadas, de quienes da cuenta una aparición medieval en Baviera, Alemania. Y hay una basílica que se construyó después en honor a ellos; es la Basílica de Vierzehnheiligen.
Los catorce santos, en su mayoría mártires, que componen el grupo de los 14 Ayudantes Santos, tienen cada uno sus propios dones peculiares.
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Y son llamados en situaciones específicas y dramáticas, como los miembros de la Liga de la Justicia de los comics.
 
LA APARICIÓN
La leyenda de los Santos Auxiliadores es fascinante y comenzó en 1445 teniendo a Hermann Leicht como protagonista. El 24 de septiembre Hermann Leicht, el joven pastor, al cuidado de las ovejas de su familia, vio a un niño que lloraba en un campo perteneciente al monasterio cisterciense cercano. Cuando trató de recogerlo desapareció abruptamente. Poco tiempo después, el niño volvió a aparecer en el mismo lugar y dos velas ardían junto a él. Casi un año más tarde, el 28 de junio de 1446, este niño apareció de nuevo.  Llevaba una cruz roja sobre su pecho. Estaba rodeado por otros 14 niños más pequeños.
El niño le dijo al pastor:
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“Somos los 14 Auxiliadores Santos y deseamos tener una capilla donde podamos descansar erigida aquí.
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Si vas a ser nuestro servidor, seremos los tuyo”. 
Pronto el pastor y una mujer que pasaba por casualidad vieron dos velas encendidas que descendían desde el cielo a este lugar. 18 días después, una mujer que estaba enferma sin remedio fue curada por la intercesión de los 14 Auxiliadores. En virtud de ellos la abadía cedió el predio y se erigió una capilla para la peregrinación que comenzó inmediatamente. En 1448 el altar ya estaba consagrado. La peregrinación floreció rápidamente, promovido por las indulgencias. Cada año multitud de peregrinos iban de todas partes a ese lugar sagrado: el emperador Federico III y Fernando I, también Alberto Durero y su esposa. Durante la revuelta de campesinos (1525) y durante la Guerra de los 30 años los edificios fueron incendiados. Pero una y otra vez se erigieron grandes edificios. La basílica se encuentra entre los lugares más notables de peregrinación de Alemania y cuenta con el mayor número de peregrinos después de Kevelaery Altötting. La peregrinación – después de haber sido declarada muerta por algunos hace unos años – ha experimentado un renacimiento.

LOS 14 SANTOS AUXILIADORES DE LA IGLESIA CATÓLICA
La mayoría de nosotros reconocemos algunos de los nombres de los Santos Auxiliadores:
San Achatius (Acacio), mártir, 8 de mayo – invocado contra los dolores de cabeza.
Santa Bárbara, virgen y mártir, 4 de Diciembre – invocada contra la peste / muerte súbita.
San Blas, obispo y mártir, 3 de Febrero – invocado contra las enfermedades de la garganta.
Santa Catalina de Alejandría (Katharina), virgen y mártir, 25 de Noviembre – invocada contra la muerte súbita; patrona de los presos.
San Christophorus (Cristóbal), mártir, 25 de Julio – invocado contra la peste bubónica; patrón de los viajeros.
San Cyriakus (Ciriaco), diácono y mártir, 8 de Agosto – invocado contra la desesperación y las tentaciones en el lecho de muerte.
San Dionisio (Denis), obispo y mártir, 9 de Octubre – invocado contra los dolores de cabeza.
San Erasmo (Elmo), obispo y mártir, 2 de Junio – invocado contra dolencias intestinales y relámpagos; patrón de los marineros; el fenómeno eléctrico conocido como el Fuego de San Elmo lleva ese nombre por él.
San Eustaquio en Basilica Vierzehnheiligen
San Eustaquio, mártir, 20 de Septiembre – invocado contra la discordia familiar.
San Jorge “el matador del dragón”, soldado y mártir, 23 de Abril – invocado para la salud de los animales domésticos.
San Ägidius (Egidio), ermitaño y Abad, 1 de septiembre – invocado contra la peste / para una buena confesión.
Santa Margarita de Antioquía, virgen y mártir, 20 de Julio – invocada durante el parto.
San Pantaleón, obispo y mártir 27 de julio – invocado por los médicos.
San Vito, (Guy), mártir, 15 de Junio – invocado contra la epilepsia; patrón de los bailarines.
Los catorce auxiliadores santos son invocados como grupo, principalmente a causa de la Peste Negra que devastó Europa entre 1346 a 1349. Entre sus síntomas estaban la lengua negra, garganta seca, dolor de cabeza violento, fiebre y ampollas en el abdomen. Las víctimas eran atacadas sin previo aviso, robándoles su razón, y muertas a las pocas horas; muchos murieron sin los últimos sacramentos. La enfermedad causó estragos en los pueblos y los círculos familiares.
La epidemia parecía incurable.
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La piedad popular volvió sus ojos al cielo pidiendo la intervención de los santos, en oración para la curación.
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Cada uno de estos catorce santos fue eficaz para interceder en algún aspecto durante la Peste Negra. 
Cada santo tiene una fiesta separada y el grupo se veneraba en conjunto el 8 de agosto, hasta que en la reforma del calendario romano de 1969 se abandonó la fiesta. La devoción a los catorce auxiliadores santos está repartida por toda la cristiandad. Hay Iglesias dedicadas a este ‘equipo ideal católico’ en Italia, Austria, Hungría, EE.UU. y otros países. Aquí puedes encontrar la Novenaa los 14 Santos Auxiliadores y aquí las Letanías; están en inglés.

LA BASÍLICA DE VIERZEHNHEILIGEN
Desde que el siglo XV, los peregrinos han ido a Vierzehnheiligen a buscar la protección de los Catorce Santos Auxiliares.
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Y para orar, ya que se considera uno de los más famosos lugares de peregrinación.
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Se llama el “lugar de la Misericordia de Vierzehnheiligen”. 

La iglesia tiene vistas al río Meno, justo enfrente del monasterio de Banz. Su estructura de piedra arenisca amarilla la distingue. Es una basílica típica cruciforme. La basílica barroca de Vierzehnheiligen fue construida por el famoso arquitecto Balthasar Neumann y ha sido renovada ampliamente hace sólo unos pocos años. La basílica de Vierzehnheiligen actual se ha construido en el siglo XVIII y es uno de los edificios barrocos más notables de Bavaria. Está en la ruta del Camino de Santiago. A pesar de sobria fachada de la basílica su interior es deliciosamente  alegre. El interior está impregnado de luz y da la ilusión de infinito, con un espacio exuberantemente esculpido. Es un magnífica pastiche, tupido de una arquitectura alegre, esculturas y pinturas diseñados con el fin de hacer que sea difícil distinguir donde uno forma de arte comienza y termina la otra. El mural del techo sobre la nave de la iglesia representa a los catorce auxiliadores.
    

¿CUÁLES SON LOS DONES SOBRENATURALES QUE APARECEN ENTRE LOS CRISTIANOS?


Lo sobrenatural se define como algo que está más allá de lo natural. O sea fuera de las leyes de la naturaleza. Lo sobrenatural es el corazón del cristianismo.
El cristianismo tiene una base sobrenatural, que recorre la vida de Jesús y sus milagros narrados en la Biblia.
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Porque no corresponden a las leyes naturales de este mundo físico: su nacimiento, ni sus sanaciones, ni su resurrección, y ni siquiera la complejidad y estética de la doctrina cristiana.
Esto es bíblico: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían” (Marcos 16:15-20). En este artículo nos dedicaremos a los hechos sobrenaturales que suceden a las personas. Que suelen llamarse milagros. Pero hay una serie de milagros externos a las personas que no trataremos aquí.
¿QUÉ ES UN MILAGRO?
Lo que sucede fuera de las leyes naturales se denomina milagro. Milagro viene de la palabra  ‘mirari’ (ser sorprendido), y parece ser un raro e inexplicable hecho que va más allá de nuestras expectativas. Los milagros son realizados por alguien que tiene capacidad de operar por sobre las leyes naturales. Los seres humanos, que en general no tenemos tal capacidad, aunque no seamos creyentes, oramos por “milagros” de una u otra clase en algún momento. Porque como dice el refrán popular “ateo hasta que el avión empieza a caer” o “no hay ateos en las trincheras”. Tal vez un aficionado a los deportes ore por un pase imposible al final de un partido de fútbol o un estudiante pida poder pasar un examen que espera reprobar. Alguien que pierde la esperanza de encontrar una billetera perdida podría suplicar desesperadamente por un poco de ayuda. Esperamos obtener el trabajo que soñamos y rogamos para superar una dificultad financiera por algún tipo de intervención sobrenatural y milagrosa. En momentos en que una grave enfermedad afecta a uno de los seres queridos, nos acercamos a los sobrenatural con mucha, fe con nuestra petición desesperada para que salve sus vidas. Y a veces las pequeñas casualidades de la vida diaria parecen ser milagros que nos aseguran que el mundo sobrenatural existe y está allí.
EL QUE PUEDE HACER MILAGROS ES DIOS
La causa de los milagros sólo puede ser Dios, aunque la propia naturaleza o el demonio pueden imitar algunos de estos fenómenos para confundir, cuando en realidad no son tales.
A veces, supuestos milagros tienen como fuente elementos de orden fisiológico, o la imaginación, o estados depresivos, o enfermedades.
Produciendo supuestos fenómenos “sobrenaturales” que en realidad se pueden explicar naturalmente. Estos son los más fáciles de discernir. Pero existen también los demonios quienes, por permiso divino, pueden actuar sobre la naturaleza y los hombres.
El demonio no puede producir verdaderos fenómenos pues es gracia exclusiva de Dios.
Por ejemplo resucitar un muerto, curar instantáneamente heridas, profecías, conocer los pensamientos, violar las leyes de la naturaleza como la gravedad, etc. Pero pueden falsificar visiones, éxtasis, curación de enfermedades producidas por él mismo, hacer aparecer estigmas, esconder objetos y moverlos. Siguiendo al Padre Jorge Enrique Mújicaordenaremos los fenómenos sobrenaturales en tres grupos: de orden cognoscitivo, de orden corporal y de orden afectivo.
FENÓMENOS DE ORDEN COGNOSCITIVO
LAS VISIONES
Están referidas al sentido de la vista, son percepciones de objetos mediante los ojos corporales. Hay tres tipos de visiones:
Las externas o corporales, llamadas apariciones, donde se percibe una realidad objetiva naturalmente invisible al hombre y fuera de éste.
Se trata de una visión corpórea de Jesús, de la Virgen María o de los santos a uno o más testigos normalmente en el mismo lugar a lo largo del tiempo. Las apariciones más famosas son las de María bajo títulos como Nuestra Señora de Fátima (1917), Nuestra Señora de Lourdes (1858) y Nuestra Señora de Guadalupe (1531).
Las imaginarias, que son representaciones sensibles internas circunscritas a la imaginación.
Las intelectuales, son las que se producen por la visión por medio de la inteligencia, sin impresión o imagen sensible.
LAS LOCUCIONES
Son fórmulas o ideas que enuncian afirmaciones o deseos referidos al sentido de la audición. A diferencia de las apariciones, las locuciones no son percibidas como apariciones corporales a los ojos de un vidente.
Sino que son mensajes audibles o entendimientos interiores experimentados por el destinatario.
Famosos ejemplos modernos, de locuciones aunque no aprobados, son los reportados por el Padre Stefano Gobbi (1930-2011) y los mensajes asociados con el fenómeno de la Virgen de Akita (1973). Se dividen en:
Auriculares, percibidas por medio del oído
Imaginarias, se perciben con la imaginación durante el sueño o la vigilia.
Intelectuales, las que se dejan oír directamente en el intelecto sin el concurso de los sentidos, que es como se comunican los ángeles.
LAS REVELACIONES
Son las manifestaciones sobrenaturales de una verdad oculta o un secreto divino. Hechas por Dios para el bien general de la Iglesia o para la utilidad de quien la recibe. Son de dos tipos:
Privadas, hechas a un individuo y que no entran en el depósito de la fe.
Públicas, que designa la acción reveladora de Dios destinada a toda la humanidad y que ha encontrado su expresión literaria en la Sagrada Escritura.
Las primeras nunca contradicen a las segundas si son auténticas. Sólo a la Iglesia corresponde declarar si un mensaje es o no revelación privada auténtica.
DISCERNIMIENTO DE LOS ESPÍRITUS
Por tal se entiende el conocimiento sobrenatural de los secretos del corazón comunicados por Dios a sus siervos.
Fue el caso del cura de Ars. En esta categoría también entra el descifrar y aclarar si otros fenómenos vienen o no de Dios.
IEROGNOSIS
Es el conocimiento de lo que es sagrado manifestado en el poder o facultad que tuvieron algunos santos para reconocer las cosas santas y distinguirlas de las profanas.
Este fue el caso de las beatas Luisa Lausteau y Ana Catalina Emmerich que podían reconocer una hostia consagrada o no y verdaderas reliquias de santos de las falsas.
CIENCIA INFUSA
Es el caso de personas, que sin estudio alguno, llegan a tener un vastísimo conocimiento de la Sagrada Escritura, la historia de la Iglesia y los principios de la vida espiritual.
También el conocimiento sobrenatural de teología, como los casos de santa Gertrudis y santa Catalina de Siena. Habilidad infusa para el ejercicio de las artes por ejemplo san Francisco de Asís, y Jacopone da Tordi, compositor del «Stabat Mater» para la poesía. Santa Catalina de Bolonia, para la música y el beato Angélico da Fiesole para la pintura, etc.
FENÓMENOS MÍSTICOS DE ORDEN CORPORAL
Éstos se reflejan principalmente sobre el organismo, en cualquiera de sus funciones vitales o en diferentes aspectos de su actividad y manifestaciones exteriores.
LOS ESTIGMAS
Considerado como un signo visible de la santidad, los estigmas son apariciones místicas espontáneas de las heridas de Cristo en el cuerpo del receptor. Un estigmatizado puede manifestar una o todas las marcas de la crucifixión. La tradición sostiene que el primer estigmatizado fue San Francisco de Asís (1181-1226), mientras que el ejemplo moderno más famoso es el de San Pío de Pietrelcina (1887-1968).
Consisten en la aparición espontánea de llagas sanguinolentas en manos, pies, costado izquierdo, en la cabeza o en la espalda. Pueden ser visibles o invisibles.
Algunos han tratado de dar una explicación racionalista al fenómeno atribuyéndolo al fanatismo. Pero nadie ha podido producir heridas físicas visibles y que no se infecten, solamente haciendo el intento de tenerlas. También existen los estigmas diabólicos.
EL SUDOR DE SANGRE
Consiste en la expulsión, en cantidad considerable, de líquido sanguinolento a través de los poros de la piel, particularmente los de la cara.
El hecho histórico por excelencia es el de Nuestro Señor Jesucristo referido por San Lucas 22: 44. Luego algunos santos y personas pías han tenido sudor de sangre: santa Ludgarda (1182-1246), la beata Cristina di Stumbeln (1242-1312), Magdalena Morice (1736-1769), María Domenica Lazzari (1815-1848), Caterina Putigny (1803-1885).
Una variante son las lágrimas de sangre, que son una efusión sanguinolenta a través de la mucosa de los ojos.
Los casos de lágrimas de sangre son más raros, aunque hay registrados dos casos muy famosos, el de Rosa María Andriani (1786-1845) y el de Teresa Neumann a mediados del siglo pasado.
LA RENOVACIÓN O CAMBIO DE CORAZÓN
Es un fenómeno que consiste en la extracción del corazón de carne y en la sustitución con otro que es el de Cristo mismo.
Son famosos los casos de las santas Catalina de Siena, Ludgarda, Gertrudis, María Magdalena de Pazzi, Caterina de Ricci, Juana de Valois o Margarita María de Alacoque. Así describía el confesor de santa Catalina de Siena el fenómeno de la sustitución de corazón: “Se encontraba un día en la capilla de la iglesia de los hermanos predicadores en Siena… Recuperada del éxtasis se puso de pie para regresar a casa. Una luz del cielo la envolvió y en la luz apareció el Señor que tenía en su mano un corazón humano, verdadero y esplendoroso… El Señor se le acercó, abrió el pecho de ella por la parte izquierda e, introduciéndole Él mismo el corazón que tenía en las manos, le dice: ‘Querida hijita, como el otro día tomé tu corazón, he aquí que te doy el mío con el cual siempre viviréis’.
De lo dicho queda la apertura que le hizo en el costado; en signo del milagro ha quedado en aquel lugar un cicatriz, como me han asegurado a mí las compañeras que han podido verla.
Queriendo saber la verdad de lo sucedido, ella misma fue obligada a confesármelo”.
INEDIA (AYUNO ABSOLUTO)
Se le denomina “Inedia” y su significado literal es “no comer”.
Y es el fenómeno místico de sobrevivir sin comida, teniendo solo la Eucaristía como sustento.
Está demostrado que el hombre puede sobrevivir naturalmente en una abstinencia total de alimento prolongada sólo por algunas semanas. Pero en la Iglesia han sido años. Los casos más notables de ayuno absoluto son los de santa Catalina de Siena (cerca de 8 años), santa Ludovina de Schiedman (28 años), las beatas Caterina de Raconigi (10 años), Domenica Lazzari y Luisa Lasteau (14 años). Todas ellas llevaban una vida normal e incluso muy activa. El ayuno por sí mismo no prueba la santidad pero sí la Iglesia reconoce en algunos de sus santos un privilegio similar dado por Dios como recompensa por sus virtudes.
LA VIGILIA O PRIVACIÓN PROLONGADA DEL SUEÑO
Es análogo a la Inedia. Los casos más notables son los de san Macario de Alejandría quien pasó 20 años continuos sin dormir. Santa Colette dormía una hora a la semana y una vez en su vida permaneció un año sin dormir. San Pedro de Alcántara dormía una hora y media al día por cuarenta años, como testimonió santa Teresa de Jesús. Santa Rosa de Lima limitaba a dos horas el tiempo concedido para el reposo. Y santa Catarina de Ricci no dormía más que dos o tres horas por noche.
Las largas vigilias y abstinencias se encuentran sobre todo entre los contemplativos.
Los médicos y los fisiólogos coinciden en el decir que sin salir de las leyes normales de la naturaleza orgánica no se puede privar a una persona del sueño.
LA AGILIDAD
Consiste en la traslación corporal casi instantánea de un lugar a otro, a veces remotísimo del primero.
Es diferente a la bilocación porque no hay simultaneidad de presencia en ambos lugares sino únicamente traslación de un lugar a otro. En la mismísima Biblia leemos que el diácono Felipe fue trasportado por el Espíritu de Dios a la ciudad de Azoto después que instruyó y bautizó sobre el camino de Jerusalén a Gaza al eunuco Candace (Hechos de los apóstoles 8, 39-40). Aunque quizá sea más famoso el caso de Habacuc, trasportado por el ángel de Judea a Babilonia para que llevase alimento a Daniel en la fosa de los leones (Dan 14, 33-39). Otros santos conocidos también la han tenido: santa Teresa contaba que san Pedro de Alcántara se le aparecía, aún viviente, varias veces. También san Felipe Neri se apareció muchas veces mientras estaba en vida. San Antonio de Padua llegó a hacer, en una sola noche, el viaje de Padua a Lisboa; y regresó en la misma noche. En la vida de san Martín de Porres se narran prodigios de este tipo.
LA BILOCACIÓN
Es uno de los dones más difíciles de explicar a menos que se recurra al milagro.
Consiste en la presencia simultánea de una misma persona en dos lugares diversos en el mismo momento.
Se han dado muchos casos en la historia de la vida de los santos. Entre los más conocidos están los de san Francisco de Asís, san Antonio de Padua, san Francisco Xavier, san Martín de Porres, san José de Cupertino o san Alfonso María de Ligorio. Y últimamente el Padre Pío. De san Alfonso María se lee en su proceso de canonización que el 21 de septiembre de 1774, mientras estaba en Arienzo, pequeña villa de su diócesis, cae en una especia de desvanecimiento. Permanece cerca de dos días inmerso en un dulce y profundo sueño, sentado sobre un sillón. Uno de sus siervos habría querido despertarlo, pero su vicario general, D. G. Nicola de Rubino, ordenó que lo dejaran reposar. Cuando se despertó, el santo sonó la campana. Acudieron prontamente sus familiares. Viéndolo grandemente agitado le preguntaron: “¿Qué te sucede?, son dos días en que no has hablado ni dado ninguna señal de vida”. Él respondió asegurando que había ido a asistir al Papa que acababa de morir hace una hora. Poco tiempo después llegó la noticia de la muerte de Clemente XIV, acaecida el 22 de septiembre a la una de la tarde. El momento preciso en el que el santo había sonado la campanilla. San Alfonso fue visto en ambos lugares contemporáneamente por una multitud de testigos.
LAS LEVITACIONES
La levitación es la elevación mística de un cuerpo humano en el aire.
San José de Cupertino (1603-1663) fue un fraile franciscano muy conocido por sus frecuentes levitaciones. En el proceso de canonización de san José de Cupertino se registran más de sesenta casos de levitación. Fue visto volar sobre el púlpito de la iglesia, por los muros y delante de un crucifijo o una imagen pía; aterrizar sobre el altar o cerca del tabernáculo; sostenerse como un pájaro sobre ramas débiles; hacer saltos de grandes distancias. Una palabra, una mirada, la mínima cosa en relación con la piedad le producía estos transportes. En un periodo de su vida llegaron a ser tan frecuentes que sus superiores debieron exceptuarlo del rezo común en el coro para que, contra su voluntad, no interrumpiera ni perturbase las ceremonias de la comunidad con sus vuelos extáticos. Muchas personas fueron testigos, entre ellos el Papa Urbano VIII y el príncipe protestante Juan Federico de Brunswick, el cual no sólo quedó impresionado sino que se convirtió al catolicismo y vistió el sayal franciscano. Por regla, le levitación mística se verifica mientras el sujeto está en éxtasis.
Si el cuerpo se eleva un poco, se llama éxtasis ascensional; si se eleva a gran altura, recibe el nombre de vuelo extático; y si comienza a andar velozmente a ras del suelo, pero sin tocarlo, se llama marcha extática.
Está claro que la simple naturaleza no puede alterar las leyes de la gravedad, siempre fijas y constantes. La Iglesia ha explicado este fenómeno como una anticipación del don de agilidad propia de los cuerpos gloriosos.
LAS SUTILEZAS
Consisten en el paso de un cuerpo a través de otro.
En el momento del tránsito supone la compenetración o coexistencia de los dos cuerpos en un mismo lugar. Este prodigio se verificó en la persona de Jesús cuando a puertas cerradas se presentó a sus discípulos, como narra san Juan 10: 20-26 . También es célebre el caso de san Raymundo de Peñafort que entró en su convento de Barcelona a puertas cerradas.
LAS LUCES O ESPLENDORES
Son ciertos esplendores que algunas veces irradian los cuerpos de los santos sobre todo durante la contemplación o el éxtasis.
Este fenómeno se verificó en san Luis Beltrán, san Ignacio de Loyola, san Francisco de Paula, san Felipe Neri, san Francisco de Sales, san Carlos Borromeo, san Juan María Vianey, etc. Es uno de los más frecuentes entre los grandes santos.
OSMOGÉNESIS (PERFUME SOBRENATURAL)
Consiste en un perfume de exquisita suavidad y fragancia que emana del cuerpo mortal de los santos o del sepulcro donde reposan sus restos.
Se trata de un aroma singular que nada tiene de común con los perfumes terrenos. Los testigos que lo han experimentado no encontraron analogías para hacer entender la suavidad y fragancia de un aroma inconfundible jamás sentido en la tierra. El perfumero de la corte de Saboya fue enviado un día al convento de la beata María de los Ángeles para que buscase individuar la naturaleza del olor que la sierva de Dios emanaba. Debió confesar que no se asemejaba a ninguno de los perfumes de esta tierra. Las religiosas, sus compañeras, lo llamaban “olor de paraíso o de santidad”. Han exhalado suave olor las reliquias o los sepulcros de san Francisco de Asís, santo Domingo de Guzmán, santo Tomás de Aquino, santa Rosa de Lima, santa Teresa, santa Francisca Romana, etc.
Pero también estos olores se perciben en algunos vivos.
Las llagas del san Padre Píoexhalaban este tipo de perfume, que incluso podía ser captado a kilómetros de distancia por algunos de sus ‘hijos’ como forma de mensaje.
GLOSOLALIA (HABLAR DE LENGUAS)
La glosolalia es el don espiritual conocido normalmente como “Don de lenguas”.
El término puede significar tanto la capacidad de comunicarse en un lenguaje natural no estudiado con anterioridad o en la expresión de sílabas sin sentido que se dice es el “lenguaje de los ángeles”.
Puede dividirse en dos. Hablar propiamente en lenguas y comprender y traducir lo que otra persona habla en lenguas.
San Pablo ha manifestado hablar en lenguas y según las Escrituras era un don frecuente entre los primeros cristianos. Hoy es cultivado por la Renovación Carismática Católica.
INCORRUPTIBILIDAD
Se trata de los cuerpos que han evitado el proceso normal de descomposición.
Es visto generalmente como una señal de que el individuo fallecido es un santo. Hay muchos casos. Un ejemplo famoso es el cuerpo incorruptible de santa Bernadette Soubirous (1844-1879), la vidente de Lourdes. Pero también podemos mencionar a Juan XXIII, el santo Cura de Ars, Jacinta Marto la vidente de Fátima, Santa Clara de Asís, Beata Imelda, santa Margarita, santa Rita de Cascia, san Juan Bosco, santa Catalina de Labouré, el argentino Fray Mamerto Esquiú, san Peregrino Laziosi.
Una variante de esto es la licuefacción de la sangre seca de santos, que sucede en fechas determinadas y durante siglos.
Esto sucede con la sangre de san Genaroy de san Pantaleónpor ejemplo.
FENÓMENOS DE ORDEN AFECTIVO
Se consideran dos tipos: los éxtasis místicos y los incendios de amor.
Algunos estudiosos llaman a este tercer tipo de fenómenos, psico-fisiológicos pues tienen, en buena medida, su raíz principal en la voluntad. De ahí que algunos autores los clasifiquen entre los fenómenos de orden orgánico.
LOS ÉXTASIS MÍSTICOS
Entran en el desarrollo normal de los grados de oración mística y constituyen un fenómeno normal en el desarrollo de la vida cristiana.
Es un estado en que el sujeto se siente por fuera de su cuerpo, trascendiéndose a sí mismo, logrando una unión mística con Dios.
Pero como su aspecto exterior es espectacular, presenta ciertas semejanzas con los fenómenos de tipo extraordinario que se han mencionado.
LOS INCENDIOS DE AMOR
Son un hecho comprobado en la vida de algunos santos en los que el amor hacia Dios se manifiesta algunas veces hacia el exterior.
Esto es bajo la forma de fuego que quema, incluso materialmente, la carne y la ropa cercana al corazón.
Esta manifestación se produce en grados diversos:
Simple calor intenso: es un extraordinario calor del corazón que se dilata; este calor se expande a todo el organismo.
Es clásico el episodio de la vida de san Wenceslao, duque de Bohemia. De noche visitaba la iglesia a pies descalzos. Al siervo que le acompañaba le recomendaba meter los pies en los zapatos que él dejaba para no congelarse.
Ardores intensísimos: el fuego del amor divino puede llegar a tal intensidad que a veces es necesario recorrer a refrigerantes para poderlo soportar.
Se cuenta de san Estanislao de Kotska, que era tan fuerte el fuego que lo consumía, que en pleno invierno era necesario aplicarle sobre el pecho paños empapados de agua helada. Santa Caterina de Génova no podía acercar su mano al corazón sin experimentar un calor intolerable.
La quemadura material: cuando el fuego del amor llega a producir incandescencias, las quemaduras se realizan plenamente.
Es lo que se llama a pleno título incendios de amor. El corazón de san Pablo de la Cruz, fundador de los pasionistas, ardía de tal manera, que más de una vez su túnica de lana aparecía completamente quemada por la parte del corazón. El beato Nicolás Factor, religioso franciscano, incapaz de soportar el fuego que ardía en su corazón, se echó un vaso de agua helada en pleno invierno. Consta en su proceso de beatificación que el agua inmediatamente se evaporó. Existe sin duda una estrecha relación entre el amor y el fuego producido. La naturaleza prodigiosa de todos estos fenómenos exige recurrir a lo sobrenatural para poder ser explicados.
FENÓMENOS EXTERNOS A LAS PERSONAS
No es el objetivo de este artículo, pero como adelante mencionaremos algunos.
ACHEIROPOEITA
Los objetos Acheiropoeita  (“no hecho de manos humanas”) son un tipo particular de iconos que se dice que han venido a la existencia milagrosamente por manos de ángeles.
La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe (1531) y la Sabana de Turín son ejemplos famosos, pero hay muchos casos de imágenes santas que alegan ese origen.
MILAGRO EUCARÍSTICO
Los milagros eucarísticos son fenómenos extraordinarios relacionados con una hostia consagrada.
Los ejemplos incluyen la Hostia volviéndose visible dentro de la carne humana, sangrado o preservada cientos de años sin descomposición.
El milagro eucarístico más famoso ocurrió en Lanciano, Italia, en el siglo VIII. Puede leerse aquí un muy completo informe que realizamos sobre los milagros eucarísticos.
DANZA DEL SOL
La Danza o Milagro del Sol es otro fenómeno que tiene su popularidad en estos momentos.
Se trata de movimientos y apariencias  diferentes y extraordinarias que adquiere el sol, con la particularidad que los presentes pueden mirarlo y no dañarse la vista.
El caso más famoso es el de Fátima el 13 de octubre de 1917, que puedes leer aquí. Pero Pio XII manifestó que vio cuatro veces en su vida el milagro del sol, que puedes leer aquí. Y en los lugares de muchas apariciones marianas los fieles han informado haber visto el milagro del sol, como por ejemplo en Medjugorje y Kibeho.

Fuentes:

    

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