Como uno vive, uno normalmente muere. Quien no busca a Dios en la vida, difícilmente lo encontrará en el momento de la muerte. Así como la decisión de una larga guerra depende de la última batalla, así la eternidad depende de la última hora de la ...
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"La columna del hermano José" - 5 new articles

  1. LA REINA DEL CIELO
  2. CURAR LAS CEGUERAS DEL ALMA
  3. GRATITUD, VALORAR LA GENEROSIDAD DE LOS DEMÁS
  4. LA LITURGIA, ¿QUÉ ES?
  5. LA MASONERÍA ULTIMA «UN TEMPLO ÚNICO EN EL MUNDO»… Y ESTÁ EN ESPAÑA: HACIENDA PAGARÁ MILLONES
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LA REINA DEL CIELO

 Como uno vive, uno normalmente muere. Quien no busca a Dios en la vida, difícilmente lo encontrará en el momento de la muerte.

Así como la decisión de una larga guerra depende de la última batalla, así la eternidad depende de la última hora de la vida, la hora decisiva. En ese momento supremo la criatura experimenta los dolores de la agonía: dolores físicos, depresión moral, remordimiento por el mal hecho... El demonio intensifica sus embestidas, de modo que, si el moribundo está en desgracia de Dios, no se arrepiente de sus pecados, ira al infierno; si, por el contrario, está en gracia de Dios, puede que se turbe y tal vez se desespere.

Durante la vida es necesario tomar precauciones para la última hora. ¿Y quién podría venir al rescate en ese momento? ¡La Reina del Cielo, la Santísima Virgen, canal de toda gracia!

La Iglesia, completando el Saludo Angélico, ha colocado la advocación « Santa María..., ruega por nosotros... ¡a la hora de nuestra muerte! ».

Todos aquellos que recitan el Ave María, ordinariamente decenas y decenas de veces al día, deben reflexionar sobre sus últimas palabras e implorar fielmente a Nuestra Señora que los asista en esa hora.

Cuando la Madre de Dios es verdaderamente honrada e invocada en vida, no dejará de ayudar en el momento de la muerte. ¿Qué se puede temer con la Virgen al lado de la cama? Como buena Madre asiste a sus devotos hijos y la muerte se vuelve serena, hasta podría volverse deliciosa.

Suárez, muy devoto de María Santísima, en su lecho de muerte exclamaba: ¡No pensé que morir pudiera ser tan dulce!

San Domingo Savio, que se apareció después de su muerte a San Giovanni Bosco, dijo: ¡Lo más reconfortante para mí en mi lecho de muerte fue la idea de haber sido devoto de la Virgen! -

Alma cristiana, ¿quieres asegurarte una muerte feliz? ¡Sed devotos de María Santísima! Sugiero las normas de la verdadera devoción a la Virgen:

1.- Conserva bien la virtud de la pureza, en pensamientos, miradas, palabras y obras. El alma pura suele estar bajo el manto de María.

2.- Todos los sábados y en los días consagrados a la Virgen, haz algún sacrificio en particular, con la intención de tener la asistencia de la Reina del Cielo en tu lecho de muerte. Piensa con cuidado qué sacrificio elegir, posiblemente pidiendo la opinión del Confesor.

3.- Recen bien y todos los días el Rosario, pensando que esa corona será puesta en sus manos cuando sean cadáver y será sepultada con ustedes.

4.- Hacer la Comunión de Reparación los primeros sábados de mes, porque Nuestra Señora ha prometido su asistencia en la vida y especialmente en la muerte a los que así la honren.

Fuente: I nostri morti, la casa di tutti.

Don Giuseppe Tomaselli.

   

CURAR LAS CEGUERAS DEL ALMA

Son muchas las cegueras del alma. Desde perezas, cobardías, orgullos y egoísmos y los ojos dejan de ver la luz.

Por: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net

A base de pequeñas traiciones a la conciencia, el corazón puede endurecerse. Poco a poco inicia una ceguera que dificulta ver el bien, la verdad, la justicia. Entonces alma queda encarcelada entre caprichos y pecados que destruyen y que ahogan.

Son muchas las cegueras del alma. Desde perezas y cobardías, desde ambiciones y envidias, desde lujurias y odios, desde orgullos y egoísmos, los ojos dejan de ver la luz y quedan prisioneros de las tinieblas.

Como enseña san Juan, “quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos” (1Jn 2,11). San Pablo ofrece un análisis más detallado del camino que lleva a la oscuridad y al pecado:

“Porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una representación en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles. Por eso Dios los entregó a las apetencias de su corazón hasta una impureza tal que deshonraron entre sí sus cuerpos. (...) Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Dios, entrególos Dios a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene: llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, chismosos, detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, insensatos, desleales, desamorados, despiadados” (Rm 1,21?31).

¿Cómo salir de ese estado de ceguera? ¿Cómo recuperar nuevamente la vista? Si nos dejamos curar por Cristo, si le permitimos tocar nuestros párpados y humedecer nuestras pupilas, volveremos a ver la luz (cf. Jn 9; Ap 3,18).

“Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo” (Ef 5,14b). Con el Maestro podemos salir de las cegueras del alma. Entonces todo quedará iluminado de una manera distinta, y nuestros ojos percibirán, gracias a la misericordia que cura, un horizonte maravilloso de bondad y de belleza. Seremos así capaces de vivir la plenitud de la Ley: amaremos a Dios y a los hermanos (cf. Mt 22,36-39).

   

GRATITUD, VALORAR LA GENEROSIDAD DE LOS DEMÁS

Toma conciencia de los dones que recibes cada día, valora la generosidad del que te los da y aprovéchalos poniéndolos al servicio de los demás.

Por: Catholic.net | Fuente:.

DEFINICIÓN

La gratitud es la virtud que nos lleva a tomar conciencia de los dones que recibimos cada día, a valorar la generosidad del que nos los da y a mover nuestra voluntad para corresponder a estos dones, aprovecharlos, desarrollarlos y ponerlos al servicio de los demás.

META

Ayudar a nuestros hijos y alumnos a dar gracias por lo que se tiene y por lo que se es, en lugar de lamentarse por lo que no se tiene o se quisiera ser ya que la gratitud ayuda a la madurez y al enriquecimiento personal.
¨ Lograr en nuestros hijos y alumnos la vivencia de la gratitud como una actitud habitual en el trato con los demás, ya que nos conduce a percatarnos de que todas las personas son capaces de dar algo bueno. Ser agradecidos con toda la gente.
¨ Enseñar a nuestros hijos y alumnos a ser agradecidos por la vida misma, don infinito y gratuito. Esta gratitud se debe traducir en vivir la vida plenamente de acuerdo con el fin para el cual fuimos creados. Agradecer con nuestra propia vida a quien nos la dio. Una manera de agradecer es aportar la propia vida.
¨ Aprender a estar atentos, detenerse y disfrutar de los momentos de felicidad, de alegría espontánea y sencilla. Los momentos felices se nos presentan de forma gratuita y sin esperarlos, por ello no debemos perder la capacidad de asombro y agradecimiento ante lo aparentemente pequeño. Para que los niños sean capaces de detenerse y descubrir estos momentos, necesitamos fomentar en ellos una actitud constante de apertura de corazón y gratitud.

¿POR QUÉ NOS INTERESA FOMENTAR LA VIRTUD DE LA GRATITUD?

¨ Porque es una virtud muy difícil de encontrar en el mundo y por lo mismo infinitamente valiosa; nos permite disfrutar y vivir con alegría y gozo quienes somos y lo que tenemos y recibimos.
¨ Porque es la virtud que nos ayuda a hacer felices a los demás sin sacrificios ni grandes esfuerzos. Un gracias y una sonrisa puede cambiar el día de quien lo recibe.
¨ Porque así el niño experimentará que al dar las gracias la paz interior crece y los sentimientos más nobles se refuerzan.
¨ Porque el niño experimentará que la gratitud lleva a otros sentimientos humanos: paz, cordialidad, reciprocidad. Comprenderá que la gratitud lleva a la convivencia humana más grata y pacífica, porque implica humildad y la capacidad de darnos a los demás.
¨ Porque el niño descubrirá que la gratitud surge de la costumbre de fijarnos siempre en lo bueno y lo transformará en un hábito en su vida. Quienes no tienen nada que agradecer es porque solamente se fijan en lo malo.
¨ Porque el niño adquirirá la costumbre de dar gracias por lo que tiene y no lamentarse por lo que no es o le gustaría tener.
¨ Porque el niño comprenderá que el agradecimiento conduce a buscar los medios necesarios para lograr nuestras metas.
¨ Porque el niño vivirá el agradecimiento que nos lleva a dejar de lamentarnos y a descubrir las necesidades de los demás, poniendo nuestros dones a su servicio.
¨ Porque el niño se dará cuenta que la falta de gratitud permite y produce sentimientos de infelicidad ante lo que no tenemos o somos, y que, según nosotros, merecemos. Y al vivir la gratitud eliminará de su vida esta posible fuente de tristeza e infelicidad.
¨ Porque el niño experimentará en el ser agradecido la posibilidad de disfrutar mayormente de las cosas y vivir más tranquilo.
¨ Porque el niño asumirá que la manera de ser agradecido por la vida que se nos ha dado es vivirla plenamente y feliz, ya que para ello hemos sido creados.
¨ Porque el niño comprenderá que la gratitud implica hacer buen uso de los dones recibidos, sin desperdiciarlos ni usarlos mal; y por lo tanto, que debe buscar hacerlos crecer, desarrollarlos y ponerlos al servicio de los demás,
¨ Porque el niño aprenderá que la gratitud es una actitud que surge de lo más profundo de la persona. No se puede fingir o disimular.
¨ Porque el niño valorará los momentos de felicidad, de alegría espontánea y sencilla y vivirá atento a descubrirlos, disfrutarlos y provocarlos en sus relaciones con los demás.
¨ Porque el niño descubrirá que la gratitud se debe expresar con palabras, gestos, acciones y actitudes a todos aquellos que por tenerlos cerca nos olvidamos de agradecerles lo que hacen por nosotros, o bien a las personas que nos prestan servicios que pueden pasar inadvertidos. Y vivirá la gratitud en la familia, con los amigos y con todos aquellos que le rodean.
¨ Porque el niño comprenderá que debe saber recibir con alegría lo que se le da y a agradecer la generosidad del que se lo da.
¨ Porque la vivencia de esta virtud llevará al niño a agradecer a sus padres el don de la vida, el don del amor y de una familia, y a trabajar el día de mañana por construir una familia en donde se viva el agradecimiento de manera habitual.
¨ Porque el niño al agradecer el don de sí mismo, se aceptará y crecerá en la confianza y en la seguridad personal, fuente de serenidad y felicidad interior.

VIVIR LA GRATITUD

¨ Fijarse en las cosas buenas y en lo bueno de las personas.
¨ Reconocer todo lo bueno que tenemos y somos, y poner todo lo que está de nuestra parte para ser mejores.
¨ No lamentarnos por lo que no tenemos o no somos sino poner los medios para lograr lo que nos proponemos.
¨ Fijarnos siempre en las necesidades de los demás y poner nuestros dones a su servicio.
¨ Desarrollar al máximo nuestros dones para ser felices y hacer felices a los demás.
¨ Cuidar los dones recibidos. No desperdiciarlos ni usarlos mal.
¨ Saber disfrutar de las cosas y situaciones de nuestra vida. Sobre todo de lo más sencillo.
¨ Saber ser felices con los dones que se nos presentan de forma sencilla y gratuita.
¨ Pensar en los otros antes que en nosotros y saber decir “gracias”.
¨ Saber dar las gracias y demostrar mi agradecimiento con palabras, gestos y acciones, sobre todo a los que tengo más cerca.
¨ Saber dar y demostrar agradecimiento a los que nos hacen un servicio callado.
¨ Recibir con alegría, haciendo sentir bien y feliz al que nos da.
¨ Reconocer los pequeños detalles de servicio y donación de los demás: padres, maestros, hermanos, compañeros, etc.
¨ Valorar los sacrificios y esfuerzos que hacen quienes me amam para darme todo lo que necesito.
¨ No exigir otras cosas, sino agradecer aquello que se nos ofrece.

LO QUE FACILITA LA VIVENCIA DE ESTA VIRTUD

¨ La humildad que nos lleva a reconocer lo que somos y lo que hemos recibido de manera gratuita, y a tomar conciencia del puesto que ocupamos frente a Dios y los hombres. La humildad nos ayuda a reconocer todo lo que hemos recibido. El humilde es una persona agradecida con Dios y con las demás personas.
¨ Amabilidad, bondad, cordialidad.
¨ Generosidad
¨ Disponibilidad, solidaridad. Nos hacen darnos a los demás.
¨ Magnanimidad. Alma grande que nos hace darnos a los demás.
¨ Tolerancia, porque el ser agradecidos también nos hace perdonar.
¨ La sencillez que permite disfrutarlo todo sin crearse exigencias y necesidades superfluas.
¨ Un corazón abierto a los demás para descubrir en todo momento sus dones y entrega.


LO QUE DIFICULTA LA VIVENCIA DE ESTA VIRTUD

¨ El ambiente egoísta en que nos movemos nos lleva a sentirnos merecedores de todo, por ello nos sentimos con el derecho de exigir sin dar nada a cambio ni agradecer por lo que se nos da.
¨ El egoísmo que nos hace sentir que merecemos todo sin agradecimiento y que nos hace pensar sólo en nosotros y en nuestras “necesidades” sin dar atención a lo que estamos recibiendo..
¨ La soberbia. El soberbio espera recibir mientras que el humilde da y agradece.
¨ La falta de pureza de intención, que nos hace buscar el agradecimiento de los demás y no dar el nuestro.
¨ La dureza de corazón ante la grandeza de lo pequeño. Quien tiene un corazón duro no reconoce los dones que recibe ni el amor que se le demuestra.
¨ El materialismo y consumismo que nos impide disfrutar y agradecer lo que tenemos, y nos empuja a buscar siempre más.
¨ La ambición que nos lleva a no estar satisfechos, contentos o agradecidos con lo que tenemos.


PARA PROMOVER LA VIRTUD DE LA GRATITUD EN CASA

1. Dar siempre las gracias por todo con una sonrisa, aunque sea por cosas aparentemente pequeñas y sin importancia.
2. Cuidar de las cosas manteniéndolas en orden y compartiéndolas con quien las necesite. No desperdiciar los dones: comida, agua, energía eléctrica, etcétera.
3. Agradecer con gestos y acciones. Acostumbrarse a tener detalles con los demás: un dulce, una nota, etcétera.
4. Agradecer por la mañana el nuevo día y ofrecer vivirlo de la mejor manera.
5. Agradecer por los alimentos.
6. Agradecer por la noche los dones recibidos a lo largo del día, y pedir ayuda para ponerlos al servicio de los demás.
7. Nunca quejarse o lamentarse por lo que no se tiene.
8. Dar las gracias y ayudar a quien nos ayuda.
9. Disfrutar de las actividades que hacemos en familia.
10. Percatarse de las necesidades que pasan otras personas y agradecer el trabajo y esfuerzo de nuestros padres que buscan darnos lo mejor.

PARA PROMOVER LA VIRTUD DE LA GRATITUD EN LA ESCUELA

1. Dar siempre las gracias por todo con una sonrisa, aunque sea por cosas aparentemente pequeñas y sin importancia.
2. Cuidar de mi colegio. No maltratar las bancas, material, plantas, etcétera.
3. Cuidar de mis útiles escolares manteniéndolos en orden, dándoles buen uso y compartiéndolos con quien los necesite.
4. Agradecer a mis amigos y maestros con gestos y acciones. Acostumbrarme a tener detalles con los demás: un dulce, una nota, etcétera.
5. Agradecer todos juntos por la mañana el nuevo día y ofrecer aprovecharlo bien.
6. Agradecer al final del día por los dones recibidos, y pedir ayuda para desarrollarlos al máximo.
7. Nunca quejarse o lamentarse por lo que no se tiene.
8. Dar las gracias y ayudar a quien nos ayuda.
9. Aprovechar al máximo el don de la escuela, estudiando con esmero y dedicación.
10. Compartir los dones que recibo en la escuela, enseñando al que no sabe.

Nuestro Señor Jesucristo, aprecia mucho la gratitud y en el Evangelio de San Lucas nos pone un ejemplo:

«De camino hacia Jerusalén, Jesús pasaba entre Samaria y Galilea. Al entrar en una aldea vinieron a su encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y comenzaron a gritar: “Jesús, maestro, ten piedad de nosotros.” Él, al verlos, les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes.” Y mientras iban de camino quedaron limpios. Uno de ellos, al verse curado, volvió alabando a Dios en alta voz, y se postró a los pies de Jesús dándole gracias. Era un samaritano. Jesús preguntó: “¿No quedaron limpios los diez? ¿dónde están los otros nueve? ¿tan sólo ha vuelto a dar gracias a Dios este extranjero?” Y le dijo: “Levántate, vete; tu fe te ha salvado.”» Lc 17, 11-19.

“LO QUE HABÉIS RECIBIDO GRATIS, DADLO GRATIS.”

   

LA LITURGIA, ¿QUÉ ES?

 La definición de Liturgia y su evolución. Etimología. Uso del término “liturgia” en la Biblia.

Por: Arturo Reyes | Fuente: Caholic.net

Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tim 2, 4), habiendo hablado antiguamente en muchas ocasiones y de diferentes maneras a nuestros padres por medio de los profetas (Heb 1,1), cuando llegó la plenitud de los tiempos envió a su Hijo, el Verbo hecho carne (SC 5).

La liturgia cristiana es una realidad muy rica y polivalente que puede ser analizada bajo numerosos aspectos. Es innegable que se trata de una realidad unida a la fe y a la expresión personal y social de los miembros de la Iglesia. Esto hace que la ciencia que tiene como objeto la liturgia, procure abarcar todos los aspectos del hecho litúrgico y de manera particular aquellos que se refiere a su realización actual.

La formación litúrgica es un proceso y nunca debe ser entendida tan sólo como un conjunto de conocimientos sobre la liturgia, sino que afecta también a la espiritualidad de los creyentes y a su participación en la vida litúrgica de la Iglesia. Por lo tanto, la formación litúrgica es una necesidad ya que es un aspecto esencial de la formación cristiana integral, situada entre la educación de la fe y la formación moral, y que tiene por finalidad introducir a los miembros de la Iglesia en la participación consciente, activa y fructuosa en la liturgia para una vida cristiana más plena
(cf. GE 2, SC 14, 19, 48).

ETIMOLOGÍA

El termino liturgia procede del griego clásico, leitourgía(de la raíz lêit – leôs-laôs- : pueblo, popular; y érgon: obra) lo mismo que sus correlativos leitourgeîny leitourgós, y se usaba en sentido absoluto sin necesidad de especificar el objeto, para indicar el origen o el destino popular de una acción o de una iniciativa, independientemente del modo como se asumía ésta. Con el tiempo la presentación popular perdió su carácter libre para convertirse en un servicio oneroso a favor de la sociedad.

Liturgia vino a designar un servicio público. Cuando este servicio afectaba al ámbito religioso, liturgia se dirigía al culto oficial de los dioses. En todos los casos la palabra tenía un valor técnico.

USO DEL TÉRMINO “LITURGIA” EN LA BIBLIA

En el AT: El verbo leitourgeô y el sustantivo leitourgía se encuentran 100 y 400 veces, respectivamente en la versión de los LXX, y designan el servicio cultual de los sacerdotes y levitas en el templo. El término en hebreo es algunas veces shêrêr (cf. Núm 16,9) y otras abhâd y abhôdâh, que designa prácticamente siempre el servicio cultual del Dios verdadero realizado en el santuario por los descendientes de Aarón y de Leví. Para el culto privado y para el culto de todo el pueblo los LXX se sirven de las palabras latreía y doulía (adoración y honor). En los textos griegos solamente, leitourgía tiene el mismo sentido cultual levítico (cf. Sab 18,21; Eclo 4,14; 7,29-30; 24,10, etc.).

Esta terminología supone ya una interpretación, distinguiendo entre el servicio de los levitas y el culto que todo el pueblo debía dar al Señor (cf. Ex 19,5; Dt 10,12). No obstante, la función cultual pertenecía a todo el pueblo de Israel, aunque era ejercida de forma especial y pública por los sacerdotes y levitas.

En el griego bíblico del Nuevo Testamento, leitourgía no aparece jamás como sinónimo de culto cristiano, salvo en el discutido pasaje de Hch 13,2.

En el NT: La palabra liturgia se utiliza con los siguientes sentidos
en el NT:


a) En sentido civil de servicio público oneroso, como en el griego clásico (cf. Rm 13,6; 15,27; Flp 2,25.30; 2 Cor 9,12; Heb 1,7.14)

b) En sentido técnico del culto sacerdotal y lévitico del AT (cf. Lc 1,23; Heb 8.2.6; 9,21; 10,11). La Carta a los Hebreos aplica a Cristo, y sólo a él, esta terminología para acentuar el valor del sacerdocio de la Nueva Alianza.

c) En sentido de culto espiritual: San Pablo utiliza la palabra leitourgía para referirse tanto al ministerio de la evangelización como al obsequio de la fe de los que han creído por su predicación
(cf. Rm 15,16; Flp 2,17).

d) En sentido de culto comunitario cristiano: El texto de Hch 13,2 («leitourgoúntôn») es el único del NT donde la palabra liturgia puede tomarse en sentido ritual o celebrativo. La comunidad estaba reunida orando, y la plegaria desembocó en el envío misionero de Pablo y de Bernabé mediante el gesto de la imposición de manos (cf. Hch 6,6).

Esta reserva en el uso de la palabra liturgia por el Nuevo Testamento obedece a su vinculación al sacerdocio levítico, el cual perdió su razón de ser en la Nueva Alianza.

EVOLUCIÓN POSTERIOR

En los primeros escritores cristianos, de origen judeocristiano, la palabra liturgia fue usada de nuevo de nuevo en el sentido del Antiguo Testamento, pero aplicada al culto de la Nueva Alianza (cf. Didaché 15,1; 1 Clem. 40,2.5).

Después la palabra liturgia ha tenido una utilización muy desigual. En las Iglesias orientales de lengua griega leitourgía designa la celebración eucarística. En la Iglesia latina liturgia fue ignorada, al contrario de lo que ocurrió con otros términos religiosos de origen griego que fueron latinizados. En lugar de liturgia se usaron expresiones como munus, oficcium, ministerium, opus, etc. No obstante San Agustín la empleo para referirse al ministerio cultual, identificándola con latría (cf. S. Agustín, Enarr. in Ps 135, en PL 39, 1757.).

A partir del siglo XVI liturgia aparece en los títulos de algunos libros dedicados a la historia y al explicación de los ritos de la Iglesia. Pero, junto a este significado, el término liturgia se hizo sinónimo de ritual y de ceremonia. En el lenguaje eclesiástico la palabra liturgia empezó a aparecer a mediados del siglo XIX, cuando el Movimiento litúrgico la hizo de uso corriente.

DEFINICIÓN DE LITURGIA EN EL CONCILIO VATICANO II

Los documentos conciliares, especialmente la Sacrosanctum Concilium, hablan de la liturgia como un elemento esencial de la vida de la Iglesia que determina la situación presente del pueblo de Dios: «Con razón, entonces, se considera a la liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella, los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre, y así el Cuerpo Místico de Cristo, es decir, la Cabeza y sus miembros ejerce el culto público íntegro. En consecuencia, toda celebración litúrgica por ser obra de Cristo Sacerdote y de su cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia.» (SC 7).

Esta noción estrictamente teológica de la liturgia, sin olvidar los aspectos antropológicos, aparece en íntima dependencia del misterio del Verbo encarnado y de la Iglesia (cf. SC 2; 5;6; LG 1; 7; 8, etc.). La encarnación en cuanto presencia eficaz de lo divino en la historia, se prolonga «en gestos y palabras» (cf. DV 2; 13) de la liturgia, que reciben su significado de la Sagrada Escritura (cf. SC 24) y son prolongación en la en la tierra de la humanidad del Hijo de Dios (cf. CEC 1070, 1103, etc.).

El Concilio ha querido destacar, por una parte, la dimensión litúrgica de la redención efectuada por Cristo en su muerte y resurrección, y, por otra, la modalidad sacramental o simbólica-litúrgica en la que se ha de llevar a cabo la «obra de salvación».

De esta manera, en la noción de liturgia que da el Vaticano II, destacan los siguientes aspectos :

a)es obra de Cristo total, Cristo primariamente, y de la Iglesia por asociación;

b)tiene como finalidad la santificación de los hombres y el culto al Padre, de modo que el sacerdocio de Cristo se realiza en los dos aspectos;

c)pertenece a todo el pueblo de Dios, que en virtud del Bautismo es sacerdocio real con el derecho y el deber de participar en las acciones litúrgicas;

d)en cuanto constituida por «gestos y palabras» que significan y realizan eficazmente la salvación, es ella misma un acontecimiento en el que se manifiesta la Iglesia, sacramento del Verbo encarnado;

e)configura y determina el tiempo de la Iglesia desde el punto de vista escatológico;

f)por todo esto la liturgia es «fuente y cumbre de la vida de la Iglesia» (SC 10; LG 11).

Así pues, en la noción de liturgia que ofrece el Concilio podemos definirla como la función santificadora y cultual de la Iglesia, esposa y cuerpo sacerdotal del Verbo encarnado, para continuar en el tiempo la obra de Cristo por medio de los signos que lo hacen presentes hasta su venida.

LO LITÚRGICO Y LO NO LITÚRGICO

Son acciones litúrgicas (lo litúrgico) aquellos actos sagrados que, por institución de Jesucristo o de la Iglesia, y en su nombre, son realizados por personas legítimamente designadas para este fin, en conformidad con los libros litúrgicos aprobados por la Santa Sede, para dar a Dios, a los santos ya los beatos el culto que les es debido. Lo no litúrgico son las demás acciones sagradas que se realizan en una iglesia o fuera de ella, con o sin sacerdote que las presencie o las dirija (a estas también se les llama ejercicios piadosos).

Lo litúrgico «es lo que pertenece al entero cuerpo eclesial y lo pone de manifiesto» (SC 26) y constituye la eficacia objetiva de los actos de culto. Los ejercicios piadosos evocan el misterio de Cristo únicamente de manera contemplativa y afectiva.

La eficacia de los actos litúrgicos depende de la voluntad institucional de Cristo y de la Iglesia, y de que se cumplan necesariamente las condiciones para su validez; por eso estos actos actualizan la presencia del Señor. La eficacia de los ejercicios piadosos depende tan sólo de las actitudes personales de quienes toman parte en ellos.

   

LA MASONERÍA ULTIMA «UN TEMPLO ÚNICO EN EL MUNDO»… Y ESTÁ EN ESPAÑA: HACIENDA PAGARÁ MILLONES

 Son algunas de las llamativas declaraciones que Jesús Soriano Carrillo, el hombre de mayor rango en la masonería española, ha concedido al periódico de Tenerife Diario de Avisos. Soriano, que es Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33° y último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para España -una de las mayores autoridades masónicas- fue entrevistado recientemente con motivo de su visita a Santa Cruz de Tenerife para la puesta de la primera piedra de la rehabilitación de lo que será "un templo único en el mundo" para la masonería.

La rehabilitación del templo, definida por el alcalde José Manuel Bermúdez como "una vieja aspiración" de la localidad tendrá un coste de 3,2 millones de euros procedentes del Ministerio de Hacienda.

Una vez finalicen las obras de "recuperación" -se espera que a lo largo de 2023- Soriano ha confirmado que el "templo" erigido por la Logia Azaña se convertirá en un "centro de interpretación" en el que "la biblioteca, los muebles y los archivos de la logia" -actualmente en Salamanca- se llevarán de vuelta "mediante algún tipo de convenio con el Estado", según el dirigente masón.

"Colaboraremos en todo. Será un templo único en el mundo. Cuando cuentas esto a mis colegas del resto del mundo quedan encantados, porque es una cosa tan excepcional lo que pasó en España, que ahora podamos recuperar este templo es una auténtica maravilla", afirma en referencia a la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo aprobada en 1940.

Según esta ley, "pertenecer a la masonería, al comunismo y demás sociedades clandestinas" estaba tipificado como delito por promover "ideas disolventes contra la Religión", estando penada la pertenencia con "reclusión menor" salvo que se concurriese en "circunstancias agravantes" como "haber obtenido algunos de los grados del 18 al 33 -el de Soriano-".

Con todo, el dirigente masón afirmó que durante la "represión" no pocos masones fueron salvados por esta legislación.

"Hasta que se dictó en 1940, te fusilaban directamente. Con esa ley no te podían fusilar, eso sí, te mandaban a la cárcel", explicó.

Sin embargo, Soriano no muestra dudas en reconocer la regularización que las últimas legislaciones españolas están concediendo a su institución en España.

"Gracias a la nueva Ley de Memoria Democrática todos los juicios que se hicieron en base a esa ley han sido declarados nulos. Todo eso se arregla ahora con esta nueva ley, que viene a reconocer que la masonería es una institución honorable, hecha de buenas personas", afirma.

¿ENEMIGOS DE LA IGLESIA? "NO, HOMBRE, NO…"

Hablando del estatus quo de la masonería en España, Soriano destaca que actualmente son tres sus focos principales: Canarias, junto con Cataluña y Madrid son "los más importantes, donde más hermanos hay". En el caso del Supremo Consejo, añade, "hay logias en todas las Islas [Canarias] salvo en La Gomera y El Hierro".

Preguntado en otra ocasión por el Periódico de Ibiza y Formentera sobre si se da una incompatibilidad entre la Iglesia y la Masonería, Soriano no duda: "No, hombre no, en absoluto. Nosotros respetamos cualquier creencia religiosa y de hecho en nuestra orden hay hermanos de todas las religiones… Si bien es verdad que en algún momento de la historia para la Iglesia católica los masones éramos gente peligrosa e incluso llegamos a estar excomulgados. Ahora eso ya no es así"

Una postura que ya ha desarrollado en otras ocasiones, como fue su conferencia impartida en el Colegio de Abogados de Madrid en febrero de 2017 con ayuda del jesuita Pedro Álvarez, Masones y Católicos.

Este planteamiento, sin embargo, contrasta con la condena mantenida por la Iglesia Católica de manera ininterrumpida desde la bula In eminenti de Clemente XII publicada en 1738 y continuada por decenas de encíclicas, bulas y Códigos de Derecho Canónico.

El Código de Derecho Canónico vigente desde 1983 señala en su canon 1374: "Quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esta asociación ha de ser castigado con entredicho". La excomunión del sacerdote masón Pascal Vesin -todo sobre este hecho aquí- en el pontificado de Francisco no hace más que confirmarlo. Fue el mismo pontífice el que rechazó en 2017 la designación del gobierno de Libano del diplomático Johnny Ibrahim como embajador ante la Santa Sede porque pertenecía a la masonería

Interrogado por quienes vinculan a la masonería con el satanismo, el masón destaca que quien así opine "es un inculto". La negativa es, al menos en parte, cierta, ya que, según sostiene esta secta, la vinculación es de una "filiación luciferina". Hecho que ha sido admitido por altos grados de la masonería simbólica como Serge Abad Gallardo, exmiembro de la logia Derecho Humano y autor de Serví a Lucifer sin saberlo.

"Lucifer, príncipe de la luz, está en el origen de su gnosis y no pueden negarlo", afirma el doctor en historia y experto en masonería Alberto Bárcena.

J.M.C.

   

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